viernes, 11 de diciembre de 2009

En el reflejo de la ventana

Ahora que preguntas no había pensado en ello
en este viaje que me pareció ajeno olvidé mis metas.
Me saludas de lejos y luego desapareces,
en estas extrañas luces es que encuentro respuestas.

Mira al cielo cuando llegues a casa
avísales que estoy bien.
Cuando la Luna nueva no se vea esta noche
sabrás que me habré ido.

Tomo nota de tus consejos
en la ventana del tren quedan reflejos
y el Sol entra con tanta fuerza
que es imposible olvidar el amor.

Siento tu mano en la mía y luego duermo,
el movimiento me acuna y después lloro.

No me esperes ni te preocupes por mí
me voy y no regreso, es tarde por aquí,
la noche ya no es blanca, es peligroso para ti.

No me mires con desespero,
siento tu mano temblar,
si estás conmigo nada malo te va a pasar.

Acaricio tus pensamientos
sabes que no es posible volver atrás
aunque mi cuerpo no esté presente
mi alma siempre te cuidará.

Sonríe al Universo cuando muera
de esa manera en ti viviré.
Huele el perfume de las flores
y ama la rosa que te dejé.

Me quedaré en el reflejo de la ventana
en la estrella eterna,
en las palabras escritas
y en las que no supe decir
pero que sabías que estaban ahí.

Me pondré de abrigo tus recuerdos
y eso me protegerá del frío,
en el corazón llevaré tu amor
y eso me mantendrá presente.

No tengas miedo, estaré bien.

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