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Puerta

Me descolgué de un sueño en medias,
deslizando la imaginación por la rendija de una puerta.

A tientas, demasiado discreta
cometiendo el delito de observarte,
de dejarme llevar por el aroma
del papel que escribes, de la tinta,
de la luz anaranjada y amarilla de la lamparita.

Arrastrada por la tentación de mirarte concentrado,
como metido en ese folio, fuera del mundo.
¡Qué deleite para mis ojos!

Me transpiran los dedos y me inquieta. ¿Y si me descubres?
Desperté de un sueño en medias y no pude evitar encontrarte.
Tu mano acaricia la página
dándole ternura y pidiéndole palabras,
mientras tu perfume se impregna en ella y la transforma,
deseo ser esa hoja.

Mis ojos se desvían, pierden esperanza.
Vives consumido por esa estrofa
y yo que te admiro tanto desaparezco.
Mi cuerpo envidia tu trabajo
porque tiene tu compañía, tu tiempo, tu espacio.
Mi alma añora la tuya, la que me amaba con locura.

No me había dado cuenta, estás frente a mí.
Tomas mi rostro en tus manos
y secas esa lágrima con tu pulgar.

Quiero retirarme lentamente pero no me dejas,
me seducen tus profundas pupilas canela.
Creo que la mesa te reclama. No te interesas por ella.
Me atraes hacia a ti y desde dentro cierras la puerta.


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Arcoiris

Hay un sueño que palpita en mi corazón
y va y viene, y va y viene,
bombea esperanza a todo el cuerpo
y llena mis ojos de luz. Se borran los colores con la lluvia,
se suben al arcoiris
y se van de paseo.Así me siento. Capaz. Abandono un boceto de ilusiones
y limpio mi alma de negativas emociones.
Me invito a crear, a ser yo misma otra vez,
a reconstruir la confianza,
a destruir la inseguridad.Me subo también al arcoiris
y me pongo a admirar:
frente a mí el mundo entero y más.

Mis amigos los pájaros

¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Despiertan al día de su descanso pintan de vida el cielo.
Aunque los vencejos casi nunca detienen su vuelo, ni durmiendo dejan de volar, la noche tiene un silencio azulado que no trae más que paz.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Su canto se acerca, se aleja, varía con cada intención.
Hablan entre ellos, gozan de su libertad, disfrutan del verano con volteretas, me invitan a volar.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Entre la emoción de las golondrinas y los aviones, también se cuela la bienvenida de la cigüeña a su pareja que trae la comida para ella y sus cigoñinos.
Desde el balcón de mi casa, cerquita del río Tajo, miro los restos de puertas, torres y murallas que estaban en el origen de mi ciudad, Talavera, y admiro como mis amigos queridos, hacen sus nidos, sus casas y reinventan la historia.


Juntas, unidas

Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Algunos intentan engañarme
haciéndome creer que soy libre,
que puedo elegir, que puedo andar,
que debo correr sin miedo,
sólo para darles la oportunidad de disparar. Otras me aterrorizan
apuntándome la cabeza con una escopeta,
o desde lejos, un punto rojo indica mi frente,
me invitan a quedarme quieta,
a callarme y a obedecer,
a ser sumisa, preferiblemente tonta. Por allí, entre los árboles,
alguien me hace señas.
¿Cómo alcanzarle sin moverme? Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Y todas empezamos a gritar,
aturdiendo al enemigo,
no sabe lo que decimos,
sólo le molestamos
lo suficiente como para desaparecer
sin que se acuerde de nosotras. Nos escondemos. Nos defendemos.
Sin violencia, con estrategia.
Nos preparamos. Nos preparamos. La justicia está más cerca.