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Vienen a buscarme

El viento silba fuerte, yo les debo una palabra,
una lectura aunque sea ligera pero no puedo.
No es por falta de tiempo ni ganas,
es por una necesidad diferente de encanto
por el ritmo frondoso de la lluvia y la nieve.

Voy de viaje por un paisaje oscuro,
taciturno y a veces verde.
Se mezclan las distancias y los víveres.
Nadie pregunta nada, sin embargo el ruido responde.

Me llaman melancolía, nostalgia y camino.
Me llaman alegría, presencia y guía.
Ésta mañana voy perdida,
el amanecer se extingue y yo busco tu mirada.

El viento ya no silba, canta.
No es un sonido agradable ni desafinado,
tal vez fuera del alcance de la mano
y de las intenciones de cuidado.

No recuerdo cuando bajé del tren,
pero dejó de ser temprano.

Alguien posa su mano sobre mi hombro,
yo no puedo tocarlo.
Sé quién es, le conozco bien,
pero no es mi tiempo, debo partir,
él me espera en el próximo andén.

Me persigue, empiezo a correr.
Tengo miedo, no quiero ceder.
¿Queda algo por hacer?
Toma mi mano, para que sepa que estás bien.


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Arcoiris

Hay un sueño que palpita en mi corazón
y va y viene, y va y viene,
bombea esperanza a todo el cuerpo
y llena mis ojos de luz. Se borran los colores con la lluvia,
se suben al arcoiris
y se van de paseo.Así me siento. Capaz. Abandono un boceto de ilusiones
y limpio mi alma de negativas emociones.
Me invito a crear, a ser yo misma otra vez,
a reconstruir la confianza,
a destruir la inseguridad.Me subo también al arcoiris
y me pongo a admirar:
frente a mí el mundo entero y más.

Mis amigos los pájaros

¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Despiertan al día de su descanso pintan de vida el cielo.
Aunque los vencejos casi nunca detienen su vuelo, ni durmiendo dejan de volar, la noche tiene un silencio azulado que no trae más que paz.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Su canto se acerca, se aleja, varía con cada intención.
Hablan entre ellos, gozan de su libertad, disfrutan del verano con volteretas, me invitan a volar.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Entre la emoción de las golondrinas y los aviones, también se cuela la bienvenida de la cigüeña a su pareja que trae la comida para ella y sus cigoñinos.
Desde el balcón de mi casa, cerquita del río Tajo, miro los restos de puertas, torres y murallas que estaban en el origen de mi ciudad, Talavera, y admiro como mis amigos queridos, hacen sus nidos, sus casas y reinventan la historia.


Juntas, unidas

Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Algunos intentan engañarme
haciéndome creer que soy libre,
que puedo elegir, que puedo andar,
que debo correr sin miedo,
sólo para darles la oportunidad de disparar. Otras me aterrorizan
apuntándome la cabeza con una escopeta,
o desde lejos, un punto rojo indica mi frente,
me invitan a quedarme quieta,
a callarme y a obedecer,
a ser sumisa, preferiblemente tonta. Por allí, entre los árboles,
alguien me hace señas.
¿Cómo alcanzarle sin moverme? Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Y todas empezamos a gritar,
aturdiendo al enemigo,
no sabe lo que decimos,
sólo le molestamos
lo suficiente como para desaparecer
sin que se acuerde de nosotras. Nos escondemos. Nos defendemos.
Sin violencia, con estrategia.
Nos preparamos. Nos preparamos. La justicia está más cerca.