lunes, 15 de febrero de 2010

Cenizas

Castigo de un momento que se esfuma con un poco de viento.
A la orilla del mar, mezcladas con la arena,
desde aquella roca alta lanzadas mis cenizas tocan el agua.
Y soy feliz.

Nado, me mezclo con la sal, con la humedad,
Siento la profundidad, veo seres que nunca vi,
conozco las mareas y las corrientes marinas,
descubro ciudades y personas.
Y soy feliz.

Soy polvo, ya no sé lo que soy
diluida por la inmensidad, estoy en todos lados:
¡Qué maravilla! Soy feliz.

Pero no estés triste… No llores,
te prometo que volveré,
el océano es generoso, iré a visitarte.

No estés triste… No llores,
te prometo que siempre estaré,
la tierra es generosa, vendré a visitarte.

No estés triste… No llores,
necesito ser libre ¿lo entiendes?
Volveré en forma de flor,
volveré en la poesía y en el amor ¿me crees?

No estés triste… No llores, no puedo verte llorar.
Seré el canto de un pájaro, seré el Sol, la Luna…
Estaré en tus sueños cada noche…

No llores, no por favor,
no pertenezco a este lugar, debo irme, debo luchar,
prometo no morir sin haberlo intentando, pero déjame partir.

No estés triste… Llora de felicidad,
que los ángeles vienen y algo más te traerán.

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