jueves, 18 de febrero de 2010

Deseo prohibido

Mi cuerpo te extraña, no soy yo.
Solo él te llama, te nombra, te desea.
Iría a buscarte pero no se lo permito,
aunque se tense y se humedezca
no voy a rendirme a sus súplicas.

Mi cuerpo te extraña y me condena
a sentir el recuerdo de tus caricias,
de tu calor, de tu áspera suavidad.

Me obliga a probar tu sabor con los ojos cerrados,
a traerte a mi a través de mis propias manos,
a hurgar en lugares imposibles y esperados,
a soñar contigo despierta.

Mi cuerpo te extraña, no puedo ser yo.
Empapado, ansioso, desesperado
me exige que grite tu nombre,
que te rescate del olvido, que te perdone.

Tiembla, convulsiona, flota impaciente,
me delata ante ti, me traiciona.

Mi cuerpo te extraña y enloquece mis entrañas,
pero yo no puedo ceder, me has hecho daño.
Tengo que matar estas ganas de amar,
a quien no conoce ni siquiera esa palabra.

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