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Contar

Y es ahí, justo en ese diminuto segundo
en el que sé que estás aquí.
En ese instante de la pérdida de la noción del tiempo
y en el comienzo de la simultaneidad de un sentimiento viejo
que le da calor a mi corazón, que lo reconforta.

Presente en ese lapso tan corto
imposible de medir con un reloj
puedo dibujarlo en mi mente,
trazarlo primero con pinceladas suaves
que se van llenando de color a lo largo del día.

El recuerdo es fugaz, la sensación eterna.

Es ahí, en ese intervalo de entusiasmo desconocido
por los demás que yo te atrapo en mis manos y te guardo.

No es posible saberlo, solo sentirlo
y nadie más que yo siente que tú estas conmigo,
en mi, para siempre. En las pequeñas cosas
y en los detalles que hacen la diferencia,
estás en la canción y en la palabra configurada,
monosilábica y polifacética.

No me pidan que lo explique,
alguna vez les habrá pasado
con un recuerdo, con un olor, una textura,
un rostro, una sombra, una carta, una película…
Les habrá conquistado la nostalgia.

No me pidan que lo explique, sólo puedo contarlo,
como cuando se cuentan las palabras para un escrito,
como cuando se cuentan las unidades para una medida exacta,
como cuando se cuentan historias para no olvidarlas.


Leyendo “Hagamos un trato” de Mario Benedetti

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Arcoiris

Hay un sueño que palpita en mi corazón
y va y viene, y va y viene,
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y llena mis ojos de luz. Se borran los colores con la lluvia,
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y se van de paseo.Así me siento. Capaz. Abandono un boceto de ilusiones
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Me invito a crear, a ser yo misma otra vez,
a reconstruir la confianza,
a destruir la inseguridad.Me subo también al arcoiris
y me pongo a admirar:
frente a mí el mundo entero y más.

Mis amigos los pájaros

¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Despiertan al día de su descanso pintan de vida el cielo.
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¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Su canto se acerca, se aleja, varía con cada intención.
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¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Entre la emoción de las golondrinas y los aviones, también se cuela la bienvenida de la cigüeña a su pareja que trae la comida para ella y sus cigoñinos.
Desde el balcón de mi casa, cerquita del río Tajo, miro los restos de puertas, torres y murallas que estaban en el origen de mi ciudad, Talavera, y admiro como mis amigos queridos, hacen sus nidos, sus casas y reinventan la historia.


Juntas, unidas

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alguien me hace señas.
¿Cómo alcanzarle sin moverme? Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Y todas empezamos a gritar,
aturdiendo al enemigo,
no sabe lo que decimos,
sólo le molestamos
lo suficiente como para desaparecer
sin que se acuerde de nosotras. Nos escondemos. Nos defendemos.
Sin violencia, con estrategia.
Nos preparamos. Nos preparamos. La justicia está más cerca.