Ir al contenido principal

Cuatro formas de armar tu cuerpo

I
Tus brazos mi almohada,
tu pecho mi colchón,
tu boca mi oxígeno,
tu corazón mi vida,
tus manos mi ropa,
tus ojos mi espejo,
tus orejas mi alimento,
tu nariz mi deseo,
tu cuello mi refugio,
tus piernas mis sábanas,
tus pies mi bolsa de agua,
tu espalda mi manta,
tu pelo mis guantes.

II
Tus brazos mi prisión,
tu pecho mi castigo,
tu boca mi veneno,
tu corazón mi tortura,
tus manos mis cadenas,
tus ojos mi fuego,
tus orejas mi maldición,
tu nariz mi delirio,
tu cuello mi condena,
tus piernas mi división,
tus pies mi premisa,
tu espalda mi pared,
tu pelo mi cortina.

III
Tus brazos mis alas,
tu pecho mi paracaídas,
tu boca mi gasolina,
tu corazón mi motor,
tus manos mis garras,
tus ojos mi luz,
tus orejas mi escape,
tu cuello mi compás,
tus piernas mi aterrizaje,
tus pies mi estabilidad
tu espalda mi cordura,
tu pelo mi visera.

IV
Tus brazos mis remos,
tu pecho mi barca,
tu boca mi mar,
tu corazón mi presa,
tus manos mi red,
tus ojos mis gafas,
tus orejas mi voz,
tu cuello mi brújula,
tus piernas mi puerto,
tus pies mi ancla,
tu espalda mi fortuna,
tu pelo mi vela.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Arcoiris

Hay un sueño que palpita en mi corazón
y va y viene, y va y viene,
bombea esperanza a todo el cuerpo
y llena mis ojos de luz. Se borran los colores con la lluvia,
se suben al arcoiris
y se van de paseo.Así me siento. Capaz. Abandono un boceto de ilusiones
y limpio mi alma de negativas emociones.
Me invito a crear, a ser yo misma otra vez,
a reconstruir la confianza,
a destruir la inseguridad.Me subo también al arcoiris
y me pongo a admirar:
frente a mí el mundo entero y más.

Mis amigos los pájaros

¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Despiertan al día de su descanso pintan de vida el cielo.
Aunque los vencejos casi nunca detienen su vuelo, ni durmiendo dejan de volar, la noche tiene un silencio azulado que no trae más que paz.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Su canto se acerca, se aleja, varía con cada intención.
Hablan entre ellos, gozan de su libertad, disfrutan del verano con volteretas, me invitan a volar.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Entre la emoción de las golondrinas y los aviones, también se cuela la bienvenida de la cigüeña a su pareja que trae la comida para ella y sus cigoñinos.
Desde el balcón de mi casa, cerquita del río Tajo, miro los restos de puertas, torres y murallas que estaban en el origen de mi ciudad, Talavera, y admiro como mis amigos queridos, hacen sus nidos, sus casas y reinventan la historia.


Juntas, unidas

Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Algunos intentan engañarme
haciéndome creer que soy libre,
que puedo elegir, que puedo andar,
que debo correr sin miedo,
sólo para darles la oportunidad de disparar. Otras me aterrorizan
apuntándome la cabeza con una escopeta,
o desde lejos, un punto rojo indica mi frente,
me invitan a quedarme quieta,
a callarme y a obedecer,
a ser sumisa, preferiblemente tonta. Por allí, entre los árboles,
alguien me hace señas.
¿Cómo alcanzarle sin moverme? Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Y todas empezamos a gritar,
aturdiendo al enemigo,
no sabe lo que decimos,
sólo le molestamos
lo suficiente como para desaparecer
sin que se acuerde de nosotras. Nos escondemos. Nos defendemos.
Sin violencia, con estrategia.
Nos preparamos. Nos preparamos. La justicia está más cerca.