domingo, 28 de marzo de 2010

Estoy perdida (tu boca manda)

Cuando tu boca me encuentra estoy perdida.
Primero se enfrenta a la mía,
la observa desde una distancia mínima,
siento el aire que se escapa
de lo más profundo de sus entrañas,
tiembla mi alma.

Creo que la poca piel que no se toca
en realidad sí entra en contacto.
No hay manera de ser salvada.

Cuando tu boca me encuentra estoy perdida.
Se acerca como quien va detrás de su presa,
inspecciona mis labios, los huele, los toca,
los prueba suavemente, los derrite,
los inmoviliza, los debilita,
los moja, los bebe, los come…

Creo que la poca piel que se pega
en realidad se contagia.
No hay manera de ser salvada.

Cuando tu boca me encuentra estoy perdida.
Con su paciencia de diosa acapara mi deseo,
no me sacia hasta que esté preparada,
hasta que esté por completo entregada
a su juego seductor de hechicera,
hasta que la haya hipnotizado,
sometido como lo ha hecho ella
y ninguna de las dos pueda ser salvada.

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