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Lienzo

¡Tengo tantas ganas de verte,
de charlar contigo,
de encontrarte desprevenido,
de descubrirte, de abrazarte,
de llorar un rato a tu lado,
de apoyarme en tu hombro,
de que digas mi nombre,
de que vengas conmigo,
de que me cuentes lo que te pasa,
de que te reveles pasando por alto mis prejuicios,
de que no me juzgues,
de que me quieras tanto como yo te amo!

¡Tengo tanta necesidad de saberte cerca,
más allá de la distancia kilométrica que nos separa
y que no podemos superar más
que con un avión que sobrevuele el agua!
¡Tengo tanta curiosidad por saber lo que sientes,
lo que piensas, lo que imaginas, lo que deseas!

Me pierdo en este abismo de espejismos,
de sensaciones diarias de tocar tu pecho dormido a mi lado,
de tu contacto íntimo y puro,
de tu voz en un oído que te escucha sabiendo que no estás…

Me muero un poco en esta espera
de incontables momentos de ausencia,
de desesperación por este olvido
que me señala el tiempo que no puedo controlar.

Me perjudico en esta imagen,
en esta pintura sobre lienzo en óleo amarillo y gris,
en esa fotografía de un amanecer en blanco y negro,
en ese poema que describe sueños de bocas que se aman.

Me desfiguro, me esfumo, desvanezco porque no existo,
tú no existes más que en mi esquizofrenia vociferada
de angustia colgada en una pared extraña
que recibe la vista de una ventana
desde la que se ve una isla en medio del mar.

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Arcoiris

Hay un sueño que palpita en mi corazón
y va y viene, y va y viene,
bombea esperanza a todo el cuerpo
y llena mis ojos de luz. Se borran los colores con la lluvia,
se suben al arcoiris
y se van de paseo.Así me siento. Capaz. Abandono un boceto de ilusiones
y limpio mi alma de negativas emociones.
Me invito a crear, a ser yo misma otra vez,
a reconstruir la confianza,
a destruir la inseguridad.Me subo también al arcoiris
y me pongo a admirar:
frente a mí el mundo entero y más.

Mis amigos los pájaros

¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Despiertan al día de su descanso pintan de vida el cielo.
Aunque los vencejos casi nunca detienen su vuelo, ni durmiendo dejan de volar, la noche tiene un silencio azulado que no trae más que paz.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Su canto se acerca, se aleja, varía con cada intención.
Hablan entre ellos, gozan de su libertad, disfrutan del verano con volteretas, me invitan a volar.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Entre la emoción de las golondrinas y los aviones, también se cuela la bienvenida de la cigüeña a su pareja que trae la comida para ella y sus cigoñinos.
Desde el balcón de mi casa, cerquita del río Tajo, miro los restos de puertas, torres y murallas que estaban en el origen de mi ciudad, Talavera, y admiro como mis amigos queridos, hacen sus nidos, sus casas y reinventan la historia.


Juntas, unidas

Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Algunos intentan engañarme
haciéndome creer que soy libre,
que puedo elegir, que puedo andar,
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sólo para darles la oportunidad de disparar. Otras me aterrorizan
apuntándome la cabeza con una escopeta,
o desde lejos, un punto rojo indica mi frente,
me invitan a quedarme quieta,
a callarme y a obedecer,
a ser sumisa, preferiblemente tonta. Por allí, entre los árboles,
alguien me hace señas.
¿Cómo alcanzarle sin moverme? Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Y todas empezamos a gritar,
aturdiendo al enemigo,
no sabe lo que decimos,
sólo le molestamos
lo suficiente como para desaparecer
sin que se acuerde de nosotras. Nos escondemos. Nos defendemos.
Sin violencia, con estrategia.
Nos preparamos. Nos preparamos. La justicia está más cerca.