Ir al contenido principal

Me duelen los ojos

El músculo se retrae,
se cansa el párpado,
se vuelven acuosas las pupilas,
se mojan las mejillas.

Me duelen los ojos,
la pantalla,la luz de mediodía.
Me duele la noche
y el eco de la música repetida
que no me deja dormir.

Me duele la vista,
ni siquiera el alma duele tanto,
duele la sustancia de la vida,
esqueleto de la esencia
que nos hace caminar.

Me duele la fatiga,
la ilusión tenida.
Me duele el comienzo y el final,
la mentira reinicia
como cuando se resetea el ordenador de mesa
después de un apagón.

Me duelen los ojos
pero aun queda mucho por ver.

Comentarios

  1. Por suerte, la tristeza es pasajera y en tus dos últimos versos dejas entrever, que aún te queda mucho por ver
    y así debe ser.
    Espero que lo que te queda por ver te provoque sentimientos de felicidad y alegría.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¡Gracias por pasar, comentar y sugerir!

Entradas populares de este blog

Mi hogar eres tú

No eres mi media naranja,
mi ventrículo izquierdo,
mi otro yo,
ni mucho menos mi complemento.Eres mi cáscara, mi sangre,
mi compañero, mi amante.Eres mi hogar,
el lugar donde quiero estar,
donde me siento segura y valiente,
donde todo puede pasar
y estarás a mi lado.Eres el sentido que me falta,
la razón que me exalta,
la pasión que me despierta,
el miedo que se olvida.Eres el padre de mi hijo,
de lo más preciado de mi vida,
eres el amor de mis despertares
y el sueño de mis noches.Eres tú, sin duda...

Arcoiris

Hay un sueño que palpita en mi corazón
y va y viene, y va y viene,
bombea esperanza a todo el cuerpo
y llena mis ojos de luz. Se borran los colores con la lluvia,
se suben al arcoiris
y se van de paseo.Así me siento. Capaz. Abandono un boceto de ilusiones
y limpio mi alma de negativas emociones.
Me invito a crear, a ser yo misma otra vez,
a reconstruir la confianza,
a destruir la inseguridad.Me subo también al arcoiris
y me pongo a admirar:
frente a mí el mundo entero y más.

Salir de mí

Arrancarme la piel, desvestirme de mí, ser invisible y vivir.
Salir de mí, de mi cuerpo, de mis capas, de mi casa,  coger mi espada y huir.
Huir lejos de mí, perderme tanto, tanto, tanto como para no volver a encontrarme y poder descubrirme otra vez.
Salir de mí, como si pudiera atravesar el espejo y encontrarme allí, allí donde nadie me mira, nadie pregunta, nadie cuestiona, nadie juzga...
Allí donde no me ves, no me veo, no sé quién eres, no sé quién soy.
Allí donde puedo verte y tú no temes mostrarte.