martes, 14 de mayo de 2013

Sonrisa en bicicleta

Así, de repente,
de paso, rápidamente,
pero sincero,
un grito alegre desde la bicicleta.

¡Rosalie!

La sonrisa que allí se aleja
se queda en mi boca de oreja a oreja,
contagiosa, amorosa,
como un día de campo refrescante
ante tanta pereza.

Así, de repente,
me sorprende mi nombre
re-descubierto en tu alegría de verme
y me contagia verte con esa fuerza,
con esa energía inherente.

¡Josefina!
¡Querida amiga,
que gusto reconocerte!

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