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Chiquita mía...

Chiquita mía...
¡Si sos preciosa!
Tenés un corazón de oro
y una luz que las estrellas te envidian.


Chiquita mía...
Granito de arroz,
alimento de los pobres...
¿Cómo decís que no te quedan flores,
si tú misma eres un rosal?

Chiquita mía...
Mi compañera, mi amiga,
mi alma gemela adolorida,
quiero regalarte esta poesía
para que creas que estás llena de vida. 

Chiquita mía...
Más alta que una cima
y más colorida que un prisma:
¡Brilla! ¡Brilla!
No te ocultes detrás de la cortina.

Chiquita mía...
Regaláme una sonrisa,
hablá con tu reflejo de niña,
verás como aun le quedan ganas de jugar
y sino, vé a visitar a tu sobrina
que seguro te lo va a recordar.

Chiquita mía...
Hablá, reí, llorá,
sé vos misma una vez más,
porque sé que allí estás,
detrás de esa cortina corrida. 

"y allá, y aquí, a un océano de distancia,
nos encontramos en la misma nube"

PARA VOS GIOVI, MI AMIGA

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Arcoiris

Hay un sueño que palpita en mi corazón
y va y viene, y va y viene,
bombea esperanza a todo el cuerpo
y llena mis ojos de luz. Se borran los colores con la lluvia,
se suben al arcoiris
y se van de paseo.Así me siento. Capaz. Abandono un boceto de ilusiones
y limpio mi alma de negativas emociones.
Me invito a crear, a ser yo misma otra vez,
a reconstruir la confianza,
a destruir la inseguridad.Me subo también al arcoiris
y me pongo a admirar:
frente a mí el mundo entero y más.

Mis amigos los pájaros

¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Despiertan al día de su descanso pintan de vida el cielo.
Aunque los vencejos casi nunca detienen su vuelo, ni durmiendo dejan de volar, la noche tiene un silencio azulado que no trae más que paz.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Su canto se acerca, se aleja, varía con cada intención.
Hablan entre ellos, gozan de su libertad, disfrutan del verano con volteretas, me invitan a volar.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Entre la emoción de las golondrinas y los aviones, también se cuela la bienvenida de la cigüeña a su pareja que trae la comida para ella y sus cigoñinos.
Desde el balcón de mi casa, cerquita del río Tajo, miro los restos de puertas, torres y murallas que estaban en el origen de mi ciudad, Talavera, y admiro como mis amigos queridos, hacen sus nidos, sus casas y reinventan la historia.


Juntas, unidas

Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Algunos intentan engañarme
haciéndome creer que soy libre,
que puedo elegir, que puedo andar,
que debo correr sin miedo,
sólo para darles la oportunidad de disparar. Otras me aterrorizan
apuntándome la cabeza con una escopeta,
o desde lejos, un punto rojo indica mi frente,
me invitan a quedarme quieta,
a callarme y a obedecer,
a ser sumisa, preferiblemente tonta. Por allí, entre los árboles,
alguien me hace señas.
¿Cómo alcanzarle sin moverme? Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Y todas empezamos a gritar,
aturdiendo al enemigo,
no sabe lo que decimos,
sólo le molestamos
lo suficiente como para desaparecer
sin que se acuerde de nosotras. Nos escondemos. Nos defendemos.
Sin violencia, con estrategia.
Nos preparamos. Nos preparamos. La justicia está más cerca.