viernes, 18 de octubre de 2013

Soledad en el río

Mis manos están vacías,
mi corazón raro palpita...

Tan profunda, tan eterna,
que se mete en las entrañas y camina.
La noche está presente en mi sonrisa,
en mi sonrisa callada y escondida.

Mis manos están vacías,
mis ojos cansados,
mi humor me limita,
pone vallas a mis ansias de artista.

Tan profunda y entrometida
que me provoca gula y ansiedad,
a su mesa la noche me invita
y yo accedo, inconsciente,
accedo a mi pérdida.

Mis manos están vacías,
mi mente está dormida,
pero yo quiero tomar la iniciativa
y callar los temores
que la oscuridad incita.

¡Ven Luna!
Pon luz a mi vida.
¡Refléjate en el río
para que pueda ver tu insignia!

Pero la Luna no aparece,
no aparece, no aparece,
porque yo debo ser ella
y brillar por mi misma.

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