sábado, 19 de agosto de 2017

Silla

Silencio exterior, bullicio interior,
la muchedumbre explota
mientras el espejo llora.

La soledad habita el alma
de la forma más cruel e inhumana
como la de estar rodeada de gente,
sintiendo un vacío que consume la gracia.

Bullicio exterior, silencio interior,
paz inesperada y profunda
que escapa a la interpretación
y descansa.

Condenada al perpetuo juicio,
a la pregunta incómoda,
a la realidad incoherente,
al deseo frustrado y atado
a una silla blanca de plástico duro
en la terraza de un jardín verde
en medio de la nada.

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