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Despedirme del mar

Me voy de la arena,
alejo mis pies de las olas
y giro hacia la izquierda una vez más.

Me voy de la sal,
apesar de no cesar mi llanto
y mi tristeza
por esta despedida necesaria,
injusta, agresiva, ajena a mi deseo,
extraña a mi naturaleza,
pero urgente.

Me voy del mar,
de la isla que desde lejos me abraza,
me voy del silencio sonoro y blanco
que inunda mi ser de paz,
me voy del mundo que amo
y regreso al centro.

Me voy del cielo azul,
del cielo mezclado de agua
de las algas pegadas a las piedras
en el fondo del mar,
de las medusas que pican
y de la realidad.

Un grito desesperado me llama,
esta noche moriré.

Lo siento. No queda más remedio.
Vuelvo al centro,
¿Quién sabe lo que habrá?
Simplemente me voy,
sin querer irme, sin querer volver.

Un grito desesperado me llama,
esta noche moriré. Moriré sin paz.

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Mi vicio eres tú

Amarte es mi vicio.
Besarte es mi vicio.
Mirarte es mi vicio.
Abrazarte es mi vicio.
Soñarte es mi vicio.
Acompañarte es mi vicio.
Escucharte es mi vicio.
Cantarte es mi vicio.
Leerte es mi vicio.
Seducirte es mi vicio.
Desearte es mi vicio.
Acariciarte es mi vicio.
Amarte es mi vicio.
Mi vicio eres tú.

Escuchando “I got you” Leona Lewis

Ahora vuela alto y respira

No tengas miedo,
y aunque lo tengas, vuela.Vuela, mírate desde allí arriba
suénate la nariz y llora,
siente, ama, despega,
las palabras sobran cuando sonríes,
yo ya no necesito razones para hacerlo,
te quiero.Vuela, como vuelan las plumas al viento
y como vuelan los pensamientos
que estorban.
Vuela, como vuela el tiempo
cuando lo disfrutas
y como vuelan las alas
conquistando espacios. Respira el aire, aumenta tus pulmones,
silba, canta, cuenta... Vuela. Déjate llevar por la energía,
por la alegría que da la libertad. No tengas miedo,
estamos contigo.
No tengas miedo,
y aunque lo tengas, vuela.Te amamos, Papá.

Mis amigos los pájaros

¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Despiertan al día de su descanso pintan de vida el cielo.
Aunque los vencejos casi nunca detienen su vuelo, ni durmiendo dejan de volar, la noche tiene un silencio azulado que no trae más que paz.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Su canto se acerca, se aleja, varía con cada intención.
Hablan entre ellos, gozan de su libertad, disfrutan del verano con volteretas, me invitan a volar.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Entre la emoción de las golondrinas y los aviones, también se cuela la bienvenida de la cigüeña a su pareja que trae la comida para ella y sus cigoñinos.
Desde el balcón de mi casa, cerquita del río Tajo, miro los restos de puertas, torres y murallas que estaban en el origen de mi ciudad, Talavera, y admiro como mis amigos queridos, hacen sus nidos, sus casas y reinventan la historia.