Abrazados, al tocar la tierra el sol, por ese instante que casi nadie percibe sé que estás ahí, oliendo mi pelo, rozando tu nariz por mi cuello, besando mi lunar preferido sólo porque tú lo has elegido, mimando todos mis sentidos en un solo sitio. En ese roce de comienzo, de seducción de los rayos dorados tocando el mar, tú ya has reconocido y señalizado tu propio camino por mi cuerpo, has probado distintos senderos y sin necesidad de elegir uno has ahondado en unos más que otros. En esa conexión, en ese intercambio de azul y amarillo yo inspecciono tus ojos, uno tus músculos en un grito, beso tu pecho, te pruebo, te saboreo y me pierdo, adoro todos tus sentidos en un solo sitio. Atrapados por el deseo, el cielo nos admite, nos deja pecar entre las nubes, nos incita a rodearnos de algodón y a nadar por una neblina echa de agua de boca, de lengua hambrienta, de caricias de labios que suplican… En esa cama de historias paralelas, sólo somos alma, esclavos de...