No por las palabras que muchas veces se quedan cortas, ni por el diccionario, ni los libros de historia. No por las cruces, las bermudas, ni los antifaces en fiestas celebradas con mucho ruido y pocas luces. No por los pensamientos que se quedan encerrados en dudas, confusiones y revoluciones vacías... Sí que es verdad, no porque lo enuncie yo, ni lo impongas tú, es verdad simplemente porque lo hemos vivido.