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Mostrando las entradas etiquetadas como temor

Rostro/ Olvido

Hay un rostro que mira al olvido, se aleja del ahora y del antes. Con temor e ironía se reprende por ese gesto que magnifica su apatía por cada día que pasa tan parecido al anterior que asimila como el mismo. Lo mira, como se miran las causas perdidas, lo abraza con la mirada, como despedida, como bienvenida. ¿Cómo se olvida el olvido? ¿Olvidando los recuerdos?

Alguien viene por mi

Alguien viene por mi, abrazo de espectro, corriente de aire con las ventanas cerradas. Sé que eres tú. Pareja de noche, ruido inocente que se confunde entre sábanas tristes porque echo de menos su piel. ¿Dónde está? Pájaros en la oscuridad, agua que rehoga mi sincero temor, quiero que vuelva, no me dejes sin saber... Tres razones para no volver, cuántas menos mejor, una es suficiente para sufrir, no le quiero perder. Demasiadas cruces que cavar, demasiados sueños abandonados, no me des treinta y seis no quiero morir otra vez, no quiero olvidar otra vez... Alguien viene por mi... Escuchando "Todo lo que nunca hice bien"- Luis Ramiro

Escalofríos

Escalofrío la noche sin ti, el amanecer sin fin, la mañana corta, la tarde larga, el presente incierto, la mirada vacía, el sentimiento oculto, la guerra declarada... Escalofrío el día sin ti, el atardecer sin fin, la medianoche corta, la madrugada larga, el pasado olvidado, la mirada lejana, el sentimiento confuso, la guerra a sus anchas... Escalofrío la vida sin ti, la tierra seca o ahogada, el bosque quieto o quemado, el cielo gris, contaminado, el hermano frustrado, como acabado, la desesperación de las horas rotas y el camino cortado... Escalofrío tu mano colgando esperando monedas caer, el niño robando para comer, la niña obligada a correr y tu, listo para matar. Escalofrío tu, escalofrío yo. ¿Tanta injusticia dónde nos llevará?

Zanja

Revuelta en una zanja, sin frenos, sin atención, solamente sorprendida por esa visión, por algo que no tenía lugar en mi imaginación. Turbada por una zanja, sin tristeza ni emoción, abrumada por el shock, la pérdida de conocimiento, la desconcentración. Cortada por una zanja, partida al medio, frustrada, finalmente con rabia y temor. ¡Lo que podría haber pasado! Si alguien pasaba en sincronización o tú no girabas el volante en otra dirección. Descansada en tu presencia y en la de un ángel protector, me dejaba caer por una zanja en mitad de mi confusión. La próxima vez, conduzco yo no mis nervios ni mi distracción.

Dinero

No aparezcas ante mí como una caricia ni como una sombra a la que persigo cuán juego distraído. No disimules ni te pongas tintes, sé que finalmente tu color es sangre. No te hagas dulce ni sereno, eres el origen del infierno. No te lo creas, no persistas, aunque yo crea en utopías tú nunca estarás más cerca.

¿Ahora vienes?

Tenía miedo de encontrarte. ¿Cómo iba a mirarte? Tan sólo esperaba una carta, pero no llegó nada. "¿Podré dirigirme a tus ojos? ¿Dé qué manera lo haré?” Entre resentimiento, confusión y esperanza se movían mis pensamientos. Tenía miedo de hablarte. “¿Qué voy a decirte?” Extrañaba tu voz y sólo quería callarme. Había escrito tanto, había sentido demasiado. En mi corazón habitaba ese vacío de querer gritarte y ese temor de que no entendieras nada. Me ha pasado antes de ilusionarme con palabras. Estaba enamorada de tus frases, creía conocer tu esencia. Tenía miedo de escucharte. “¿Qué vas a contarme? Tal vez ya no te importe y no digas nada, quizás continúes con un discurso que no debo aceptar, puede ser que nunca te haya comprendido. Todo esto me sobrepasa”. Y luego, más tarde, ahora, en unos segundos más de esta nada que me rodea, ahora, ahora que se me acaban los versos, ahora que ya no puedo llorar, ahora que ni siquiera tengo rabia, ni pena ni des...

Lienzo

¡Tengo tantas ganas de verte, de charlar contigo, de encontrarte desprevenido, de descubrirte, de abrazarte, de llorar un rato a tu lado, de apoyarme en tu hombro, de que digas mi nombre, de que vengas conmigo, de que me cuentes lo que te pasa, de que te reveles pasando por alto mis prejuicios, de que no me juzgues, de que me quieras tanto como yo te amo! ¡Tengo tanta necesidad de saberte cerca, más allá de la distancia kilométrica que nos separa y que no podemos superar más que con un avión que sobrevuele el agua! ¡Tengo tanta curiosidad por saber lo que sientes, lo que piensas, lo que imaginas, lo que deseas! Me pierdo en este abismo de espejismos, de sensaciones diarias de tocar tu pecho dormido a mi lado, de tu contacto íntimo y puro, de tu voz en un oído que te escucha sabiendo que no estás… Me muero un poco en esta espera de incontables momentos de ausencia, de desesperación por este olvido que me señala el tiempo que no puedo controlar. Me perjudico...

Camuflada

Me pides palabras que no poseo, tú me enseñas y yo intento aprender en este desafío continuo y pelea con el mundo. Las voces suenan fuerte y mis oídos se cierran para no ensordecerse de terror. Mi garganta queda empeñada por una esperanza prestada al viento, éste se la ha llevado lejos para regalársela a alguien tan mendig@ como yo. Mis manos atadas con cuerdas blandas y elásticas, yo enrrollada en una alfombra. Uñas rotas de tanto rasgar contra el tejido, la espiral me asfixia y yo complico aún más mi estancia en el Universo. Brazos azules en partes y también negros, verdes, amarillos. Me pides palabras que no tengo porque me han cortado la lengua. Sufro en mi silencio inevitable, pero todavía puedo escribir. Quiero ser libre, llámame cuando salga de nuevo la Luna. Mientras, oraré para que desaparezca esta locura, crearé mi plan de huida y obedeceré, seguiré camuflada hasta que llegue la justicia.