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Mostrando las entradas etiquetadas como desamor

Lágrimas

Lágrimas secas que no encuentran su emoción, desconocen el camino que las hizo llegar, que las convenció para nadar en el oasis del desierto que supieron amar. Lágrimas secas que no distinguen entre la arena y el agua, entre la sombra y la luz, entre la mentira y la verdad. Lágrimas secas de piedad, de desilusión, de ternura, y de amor. Del amor más puro que siente el río por los peces que lleva al mar, por las piedras que le hacen cambiar, por los labios que oye suspirar. Lágrimas secas, ni húmedas ni mojadas ni tempestuosas. Lágrimas ajenas a la naturaleza, lágrimas que no deberían existir.

Esto depende de mi

Creo que esta noche yo me muero, tengo tantas ganas y no puedo. La aurora no tiene momento, todo es oscuro y se abandonan sentimientos, quiero escapar de mi. A pesar de lo que pienso, tal vez yo sea un simple instrumento para aprender a estar sin ti. Hay días más grises y otros más negros pero ya no conozco el silencio, todo suena a ti, todo sabe a ti. Creo que esta noche yo me muero, tengo tantas ganas y no puedo. ¿Valdrá la pena el sufrimiento? Si me reprochas que yo te quiero, no deberías estar aquí, ni debería acordarme de ti. Cuando despierte estarás lejos y no habrás dicho ni siquiera un “hasta luego”. ¿Qué quedará dentro de mi? ¿Por qué tanto miedo? Yo puedo ser feliz, todo depende de lo que deseo. No voy a renunciar a vivir. Creo que esta noche yo me muero, tengo tantas ganas y no puedo. Todavía queda un mundo entero por recorrer y conocer, no necesito ir contigo, sólo preciso de mi. Abrir los ojos y ver que la tierra sigue ahí. Puedes...

Echo de menos tu poesía

echo de menos esa música en mi oído, esa sensación de lápiz entrelazado entre mis dedos, ese silbido, esa cabalgata al costado del río... echo de menos lo simple y lo complejo, la ecuación de momentos nuevos, la recuperación de los viejos... echo de menos recordarte, acariciar las olas con la brisa, despertarme contigo en la arena... echo de menos la Luna, nuestra Luna, tú Luna, mi Luna. echo de menos tu poesía, mi canto, tu melodía, ¿cómo se disfraza la agonía en alegría? ¿cómo se encienden luces que brillan apagadas? echo de menos el ruido, el silencio, los motivos, la mirada que aparta el vacío y llena el camino de amor. echo de menos la vida, la que compartía contigo, la que ya no existe, la de fantasía.

Sigo obsesionándome por ti

Sigo obsesionándome por ti, en cada recuerdo te afincas más a mi presente, te nutres de mi, me deshaces para hacerte a ti. Sigo obsesionándome por ti, en cada imagen, sensación, sonido, olor, sabor, en cada palabra escrita, en cada libro, en cada bebida, en cada fragancia, en cada esquina está tu presencia que me atormenta de un algo que ya nunca será mío. Sigo obsesionándome por ti, apareces en el espejo, en la ducha, en la cama, en la silla, ocupas mi espacio, mi cotidianeidad, me posees, me enganchas, me utilizas, juegas con mis deseos y fantasías, te aprovechas de mi dolor. Sigo obsesionándome por ti, en cada recuerdo te fabricas una nueva parte, un nuevo órgano, un nuevo músculo, hasta que harás tu piel de mi piel y me dejarás morir. Leyendo Borrador XXIX (quimera), de Jose Luis Serna Pérez

El río sigue pasando y siempre llegará al mar

Pienso en la distancia kilométrica que nos separa, en lo difícil que es conversar o encontrarnos, en escribirnos una carta, en poner en común la voz. ¡Tengo tantas ganas de escucharte! Pienso en la distancia kilométrica que nos separa, en esa ausencia que aumenta, en ese vacío que dispara sin medida, ahí, donde más duele, en esta soledad que se multiplica cada vez que no sé nada de ti. ¡Tenga tantas ganas de escucharte! Pienso en la distancia kilométrica que nos separa. ¡¿Por qué no me lo dijiste?! ¿Por qué te callaste y te tragaste tu pena, tu esperanza de que no me fuera, tu piel fría, tu corazón herido? ¿No pensaste que yo necesitaba oírlo, oírte decir que me querías, que era importante para ti? ¿No pensaste que yo necesitaba sentirlo, estar segura de que el nudo en la garganta no era solo mío? ¡Tenga tantas ganas de escucharte! Pienso en la distancia kilométrica que nos separa, en la irremediable desaparición de lo que fue, en una despedida sin palabras,...

¿Me faltas tú?

Tengo la lengua dormida, los ojos cerrados, la vida ocupada, el sueño callado… Tengo apetito pero tengo miedo, cuando regresan las ganas, regresan las dudas… Tengo mis intenciones claras, pero mis sentimientos ansiosos, las emociones excitadas, los pensamientos distraídos, la voluntad dividida… Tengo un recuerdo que se apaga, pero que en cualquier momento volverá. Tengo alguien que me espera, pero en cualquier instante se irá. Tengo un deseo al que llamo, pero que no me quiere escuchar. Tengo la lengua dormida, los ojos cerrados, la vida ocupada, el sueño callado… Tengo minutos asimilados y un ordenador encendido. Tengo horas acumuladas y un amor comprometido. Tengo días conservados y una cabeza confundida. Tengo años congelados y una necesidad insatisfecha. Tengo la lengua dormida, los ojos cerrados, la vida ocupada, el sueño callado… Tengo la duda más grande de mi vida. Si te veo, ¿sabré reconocerte?

Convulsión por el (des)encuentro

Es mejor poco que nada, un recuerdo al vacío, un instante a la frustración de no haberlo intentado. Pero lo dejé pasar… Tarde, es tarde para volver atrás. Me miras frío y no puedo contestar. Me reclamas, me acusas. No me puedo disculpar, los dos hemos sufrido inútilmente. Nunca conocí la felicidad. No importa haberte dejado, siempre te he amado, imposible ha sido olvidarte. No tuve que tocarte, ya eras mío, ya era tuya. Te confundes, te mezclas, me mareas, me exiges, me pospones… Te entiendo. No me odies por equivocarme, no me desprecies por ser cobarde. La vida es demasiado corta. Soy responsable. No tengo alma, no tengo cuerpo, se ha atragantado el tiempo en una súplica inútil que regresa, y regresa y regresa. Escuchando “Sea” by George Winston

Me voy

Me voy donde no puedas encontrarme, mi búsqueda termina en tu silencio. Me perfumo de tu ausencia, soy libre. Me marcho de esta oscuridad y busco refugio en un sol real, en ése que se refleja en el espejo, en mi luz interior. Me evado porque no te pretendo más en mi vida y aunque lo niegues, tú tampoco me quieres en la tuya. Me despido en una carta amarilla en un sobre negro, en una inquietud incompleta, en un menú de razones que tienen un mismo sabor en esencia. No me sigas, no me busques. Me alejo sin pisar tapices ni aceras. Camino por la calle y luego escojo maderas. Navego. No hay regreso, no hay excusas. Renuncio a los recuerdos y espero que tu también eso elijas. Sé feliz. Olvidemos el dolor y vayamos allí separados, cada uno por su lado, cada uno con su barco. Será difícil el nuevo comienzo, pero aun más si estamos juntos. Lo siento.

No somos poesía

Yo creía en la poesía de tus labios, de tu corazón. Creía en el cantar de nuestro amor que resultó ser solo mío. Me aferraba a la esperanza de algo puro y ahora me deshago en pétalos negros. Ha muerto la rosa de los vientos. Yo creía en las mañanas anaranjadas y en las tardes violáceas. Creía en el trascurrir de un día nuevo anclado en proyectos y deseos, en sueños compartidos y en los propios. Me abrazaba a la ilusión de conocer quien eras y ahora me despojo en pétalos negros. Ha muerto las rosa de los vientos. Yo creía en la brisa del mar y en tu abrazo mojado. Creía en la melodía de tu corazón agitado y en tus manos calientes sobre la arena pintando recuerdos juntos en la forma de las nubes. Me hundía en el sentimiento más inocente y ahora me extermino en mis últimos pétalos negros. Ha muerto la rosa de los vientos. Yo creía en lo imposible. Creía en la nada como lienzo para el todo. Creía en ti. Creía en mi. No eres poesía, no soy poesía pero si fuera poet...

Ser

Quiero ser viento para llegar a ti pero tan sólo soy suspiro que recorre tu oído en sueños. Posa tu mano sobre mi corazón y dime si me ves. Quiero ser mar para que navegues conmigo, utilizar brazos en forma de remos y permitirme ser pez de vez en cuando. Quiero ser barco, vela y bandera, transportar mi fe hasta tu hoguera. Disimular estaciones y florecer en primavera. Quiero ser amanecer y atardecer, noche y mañana. Ahora es tarde, te puedo tener. Quiero ser estrella, rosa de los vientos y brújula. Quiero ser tu guía. Cuando yo fui paloma, tú fuiste viento, ahora quiero ser viento y tú te vas volando.