No voy a volver a buscarte. Ya insistí demasiado, ya comprendí tu mensaje. Me duele tu indiferencia, tu falta de palabra, de compromiso por lo que fue. Me lastima tu ausencia. No voy a regresar a buscarte, ni a preguntarte nada más. Me castiga el silencio con excusas que no puedo justificar. Mi camino ha cambiado, seguramente no te volveré a encontrar. No voy a ir a buscarte, no voy a pedirte pan. Mis sentimientos están enredados en hilos manejados por mi conciencia insaciable y mi añoranza profunda. Mi vida es diferente, no te puedo culpar. Estoy triste, me haces falta, pero hay que continuar. El desafío es constante, no podemos parar. Te deseo que seas feliz, yo ya lo estoy intentando.