Una flor en la mesa, un balcón de fresas y ventitrés promesas pueden ser un capricho. Pero dormir a tu lado, amanecer en tu costado desayunar contigo, no existe nada parecido ni tan necesario. Una blusa de seda, una manta gruesa, y un perfume que refresca pueden ser un capricho. Pero caminar de tu mano, recorrer el campo, y descubrir la Luna a medianoche no existe nada parecido ni tan necesario. Un baúl de recuerdos, unas gafas nuevas y unas cortinas franela pueden ser un capricho. Pero tu voz en mi oído, tu mirar de ojos canela, tu caricia perfecta no existe nada parecido ni tan necesario. ¡Qué me acusen de caprichosa! Pero que el amor que siento por tí sea la única cosa que nadie me pueda discutir.