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Mostrando las entradas etiquetadas como retrato

Profundidad de campo

Mis ojos me traicionan, me confunden. ¿No te conozco o no te reconozco? ¡Qué ganas de besarte el alma! Camino rápido entre estos pastos mezclados con la noche plateada, me apuro a tientas en ciertos puntos del sendero, soy… Mis ojos me traicionan sin intención de hacerlo, te encuentran recostada en un sueño bello, sobrevolando el trigo. Te ven dormida y quieren tocarte, llevarte lejos donde nadie pueda intentar sentirte. Egoístas mis ojos, mis manos, mis cicatrices cada vez más notorias. Mis ojos me traicionan, se vuelven locos, blancos y negros, se cierran los párpados, se cierran y vuelven abrirse lentamente. Intermitente la luz cuando pasa una nube y me vuelvo hacia el cielo para mirarla. Imperceptible la distancia que nos separa. Amor, ¿cómo se llena el vacío de tu belleza? Eres mía pero no puedo tenerte. Egoístas mis ojos que no quieren compartirte. Mi deseo me traiciona, me vuelve cruel y egoísta, me convierte en infiel de los mandamientos del...

Espejo

En el tren he visto su reflejo en la ventana, demasida luz en el vagón contrastada con la oscuridad de la noche. Estaba distraida, enfocada en sus pensamientos, dejándose llevar por hilos invisibles de inercias y apegos. Concentrada en el espejo improvisado creado por la noche se arreglaba su pelo enrulado. Recién salida del trabajo, cansada, un poco desordenada en el último día de la semana. De pronto me miró, pero no me vio observarle. Mis ojos se fueron a otra parte, a esa niña acurrucada en el regazo de su madre, dormida, tranquila, a salvo. Luego una pareja subió. Tomados de la mano se apoyaron en la puerta del lado opuesto a la entrada. Los escrutinio. Él está frente a ella y me impide verla. Parece que se besan y luego sí que percibo el rostro sonriente de ella. Se come un bombón y lo mira fijamente. Se ríe y él vuelve a esconderla. Miro frente a mi. No hay nadie. Nadie que sepa lo que hago, lo que siento. Soy una mujer escondida en un tren, una mu...

En el reflejo de la ventana

Ahora que preguntas no había pensado en ello en este viaje que me pareció ajeno olvidé mis metas. Me saludas de lejos y luego desapareces, en estas extrañas luces es que encuentro respuestas. Mira al cielo cuando llegues a casa avísales que estoy bien. Cuando la Luna nueva no se vea esta noche sabrás que me habré ido. Tomo nota de tus consejos en la ventana del tren quedan reflejos y el Sol entra con tanta fuerza que es imposible olvidar el amor. Siento tu mano en la mía y luego duermo, el movimiento me acuna y después lloro. No me esperes ni te preocupes por mí me voy y no regreso, es tarde por aquí, la noche ya no es blanca, es peligroso para ti. No me mires con desespero, siento tu mano temblar, si estás conmigo nada malo te va a pasar. Acaricio tus pensamientos sabes que no es posible volver atrás aunque mi cuerpo no esté presente mi alma siempre te cuidará. Sonríe al Universo cuando muera de esa manera en ti viviré. Huele el perfume de las flores ...

Como música en los labios

Como canciones que siempre sonaron y nunca se cantaron, como melodías de la naturaleza y de las máquinas, del viento y de la palma, del pájaro y de la palabra, del puente y del sur. Como tiempos que nunca pasaron o aventuras que siempre quisimos, como sueños y pensamientos que fueron liberados. Así, como lo que tenemos para decir y no nos animamos, como una gaita a lo lejos, como una guitarra desafinada que va tomando armonía, como un acorde en el piano, como una promesa. Así, como el susurro, la brisa y la flor. Como secretos que parecen revelarse, como la ternura en una roca, o la suavidad en lo áspero, o la oscuridad en el sol, o en la caricia el golpe, en la mentira la verdad y en la verdad la mentira. Como el caos que empieza a ordenarse para nosotros. Nuestro caos, nuestro orden. Como música en los labios, como poesía en las hojas que no llegamos a escribir, como fantasía en realidad, como una ilusión cumplida. Así, como el susurro, la brisa y la flor. ...

El puente de Colón (Montevideo- Uruguay)

Muchas veces me han preguntado si escribo cuentos. Tal vez como una manera de seguir indagando sobre lo misterioso de escribir como un espacio minado de inspiración y conspiración. Quizás simplemente por curiosidad, para no dejar las cosas por la mitad ¿Qué mitad? ¿Acaso un cuento se planea o es algo que surge de la espontaneidad, de dejarse llevar por el motor de la magia inspiradora? No lo sé. En este momento que no es ahora y tal vez fue antes o será después estoy pensando . . . ¡Qué hermosa la expresión de una amiga al ver una foto de un puente que le recordaba su infancia en Colón! De hecho, era aquél puente al que se subía para ver la llegada del tren. "¡Quiero una copia!" me dijo. ¡Qué orgullo sentí de haber rescatado un recuerdo, de despertar sensaciones, de compartir de un modo especial algo incompartible, intransferible como el instante de captar un segundo que deja su huella por el resto de nuestra vida! El puente de su infancia en Colón. Un puente en b...

Sonríe y hazme feliz

¿Dónde van los viajeros, los trotamundos, los solitarios? ¿Dónde van los sueños que esperan y desesperan   si nadie intenta cumplirlos? ¿Dónde va mi alegría si no te encuentro, si no te veo, si no te siento? En un cuadro te descubro, con un zoom y un objetivo, con el simple motivo de tenerte cerca, de respirar tu perfume y de estimar tu distancia. Acércate a mi en un suspiro, en una brisa, en un sueño, en el instante del "clic" sé el retrato de este momento. Sonríe y hazme feliz.