Blindada, acojonada, puerta de madera forzada a estar con cerraduras perfumadas de temor escenificado en el alma. Blindada, acomplejada por la combinada apariencia segura que dan las cuatro vueltas y media de la cerradura mojada. Blindada, desafiante a la entrada de extraños seres purpúreos que un día intentarán arrancar la madera o acariciar con llaves maestras el pasillo de esperada presencia. Blindada, puerta de malvenida ocasión que nadie desea, que todos esperan que yo desespero si he olvidado trancarla.