Hay días buenos, días malos y días peores. Hoy es un poco de todos ellos, se mezclan emociones fuertes que me hacen sentir insignificante. Es extraño como la Luna no brilla cuando estoy triste, deseando estar en otra parte, un poco más aparte y más cerca en el mismo instante. Cobarde, simplemente cobarde por no afrontar las consecuencias de mi arte de vivir tranquilamente cuando hay un desastre que se va cultivando en mi estima. Hay días buenos, días malos y días peores, pero en el fondo se trata de elegir que día queremos tener, que vamos a hacer para que sea como queremos que sea. Hay días así, confusos, dolorosos, frustrantes, parecidos a los de antes, temerosos que se repitan otra vez. Hay días buenos, días malos y días peores y hoy es una mezcla de todos ellos...