Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como triste

Días

Hay días buenos, días malos y días peores. Hoy es un poco de todos ellos, se mezclan emociones fuertes que me hacen sentir insignificante. Es extraño como la Luna no brilla cuando estoy triste, deseando estar en otra parte, un poco más aparte y más cerca en el mismo instante. Cobarde, simplemente cobarde por no afrontar las consecuencias de mi arte de vivir tranquilamente cuando hay un desastre que se va cultivando en mi estima. Hay días buenos, días malos y días peores, pero en el fondo se trata de elegir que día queremos tener, que vamos a hacer para que sea como queremos que sea. Hay días así, confusos, dolorosos, frustrantes, parecidos a los de antes, temerosos que se repitan otra vez. Hay días buenos, días malos y días peores y hoy es una mezcla de todos ellos...

Piano,piano,piano

Escuchando Mario Viñuela- "Septiembre" Triste desgarro de tu muerte, vacío profundo de desolación, existencia reprimida por el dolor. Me desangro, me rompo, melodía triste que me encoje, me recuerda tu oración. Piano acongojado que se abriga de violín, que se escapa del silencio de la soledad, de la incomprensión, de la necesidad de tener valor. Piano, piano, piano, mis manos no te alcanzan, mis dedos se escapan de tus teclas, tu voz me toca mientras miro tus notas escribirse en el teclado. Piano que llora, sufre desconsolado y yo, que en un tal septiembre era feliz, no puedo más que soltar las lágrimas reprimidas que evocan tu respiro ralentizado. Piano que toca a la puerta, la golpea, la patea, la destroza, y sigue aún así exigiendo que la abran a gritos desgarrados. ¡No lo dejen afuera! Piano que me mira y me pide que grite con él, que lo acompañe en su batalla, que crea en lo mismo que él. ...

Chiquita mía...

Chiquita mía... ¡Si sos preciosa! Tenés un corazón de oro y una luz que las estrellas te envidian. Chiquita mía... Granito de arroz, alimento de los pobres... ¿Cómo decís que no te quedan flores, si tú misma eres un rosal? Chiquita mía... Mi compañera, mi amiga, mi alma gemela adolorida, quiero regalarte esta poesía para que creas que estás llena de vida.  Chiquita mía... Más alta que una cima y más colorida que un prisma: ¡Brilla! ¡Brilla! No te ocultes detrás de la cortina. Chiquita mía... Regaláme una sonrisa, hablá con tu reflejo de niña, verás como aun le quedan ganas de jugar y sino, vé a visitar a tu sobrina que seguro te lo va a recordar. Chiquita mía... Hablá, reí, llorá, sé vos misma una vez más, porque sé que allí estás, detrás de esa cortina corrida.  "y allá, y aquí, a un océano de distancia, nos encontramos en la misma nube" PARA VOS GIOVI, MI AMIGA

Alguien viene por mi

Alguien viene por mi, abrazo de espectro, corriente de aire con las ventanas cerradas. Sé que eres tú. Pareja de noche, ruido inocente que se confunde entre sábanas tristes porque echo de menos su piel. ¿Dónde está? Pájaros en la oscuridad, agua que rehoga mi sincero temor, quiero que vuelva, no me dejes sin saber... Tres razones para no volver, cuántas menos mejor, una es suficiente para sufrir, no le quiero perder. Demasiadas cruces que cavar, demasiados sueños abandonados, no me des treinta y seis no quiero morir otra vez, no quiero olvidar otra vez... Alguien viene por mi... Escuchando "Todo lo que nunca hice bien"- Luis Ramiro

Incompleta

Es cierto, me emociona, toca el alma una lágrima desconcertada, que sin saber estaba esperando el pistoletazo de salida después diez años para recordar tu cara y escurrir una mueca callada. Es cierto, me emociona, no sé si llega a ponerme triste, quizás sí, pero mi sonrisa está incompleta sin ti tal como la tuya la última vez que te vi. Es cierto, me emociona, intento contener la boca torcida y la lágrima traviesa pero el nudo en la garganta me atraviesa y ya no quiero hacerme la dormida. Ha pasado mucho tiempo y es inevitable llorar, cuando deseo compartir contigo mi vida, y al mismo tiempo sentir que no he cambiado mucho más.

Teresa

Viste de negro Teresa, sueña gris con los ojos abiertos. No habla, no dice, se queda callada Teresa. No llora, no ríe, sólo mira el horizonte Teresa. Sabe pero no contesta, conoce puertas y ventanas, caminos, trampas y rarezas, colores, sabores y nombres, rayones, muros y rejas, grafitis, cuentos y bibliotecas. En silencio está Teresa, está, respira pero no vive.

Despedida en una balada

Despedida en cuatro palabras y una canción, melodía del corazón que llora triste por falta de esa emoción. Murió el alma atornillada a una respuesta, murió esperando, esperando murió por falta de esa emoción. Pereció en silencio, nada supo decir solo cuatro palabras y una canción trajo el viento al oído de la tierra que se lamentaba pegada al corazón. Negro sobre rojo, barro sobre sangre el aire penetró la oscuridad y rompió el silencio con cuatro palabras y una canción. "El alma ha muerto" En la orilla del río se quedó esperando la llegada del amor pero no vino ni la sorprendió con desesperación al agua se lanzó. El alma murió por falta de esa emoción. El alma murió de dolor por tanta incomprensión no pedía nada, quería darlo todo pero el río no le trajo lo único que necesitaba. Esperanza en un mundo mejor.

Sueño no posible

Quiero dormir cierro los ojos pero la mente no descansa. Los párpados pegados, las pupilas en movimiento. La cama cruge, las sábanas se enredan. La noche habla. La calma no aparece. Quiero despertar, la pesadilla sigue. Los ojos abiertos, el corazón avanza. Los párpados secos, las pupilas fijas. La cama se paraliza, se queda sola. Quiero soñar ¿Qué es soñar? El sueño como realidad paralela en la que todo no está tan mal.

Soledad II

Corazón acurrucado contra el pecho, apretado, asfixiado. Los ojos rojos por la sangre acumulada, riego la tierra, pero el río está desbordado. Manos blancas, mojadas y blancas comidas por la humedad y el frío casi transparentes por ese motivo. Corazón pequeño, arrugado y triste. Corazón desolado por la falta de entendimiento. ¿Quién se ha llevado las palabras? ¿Cómo me he quedado sin poemas? Corazón que deja de latir en el eco vacío.

Carta de un corazón agobiado

Sigo tratando de mantener la moral alta, sobre todo porque vienen dentro de poco, pero es cierto que hay días que es difícil sonreír y sentirme yo misma. Parece que voy a contracorriente sin saber a donde voy. "¿Quién mejor que yo para saberlo?" tengo que repetirme y parece que una esperanza se asoma. Ya no importa qué, dónde ni con quién, sólo importa cómo y cuándo. Nunca es suficiente, nunca alcanza y, a veces, para sorpresa mía, descubro que sobra miedo y egoísmo. ¡Qué rabia da! Es cierto que me sitúo mal frente a las situaciones, es evidente que me atasco y, esa visión que alguna vez fue un sueño tiene que morir, porque los sueños ocultan la realidad. Me duele no tener nada y creer que todo es posible porque a diario me doy que no es cierto. La única que puede hacerlo posible soy yo y no sé por qué no lo hago. ¿Qué es conformarse? Ya no hay otra opción que ésa.  Y eso... Simplemente volver a empezar otra y otra y otra vez, por una vez me gustaría continuar, no a tra...

Miedo a un sueño

Y puedo morir en la intención de un sueño y despertar porque lo he perdido, porque me he quedado sin motivo ni razón, porque tan sólo queda el sentimiento de la decepción y el dolor. Y puedo morir en la intención de un sueño y despertar porque lo he conseguido, porque he encontrado mi motivo y mi razón, porque me sostiene el sentimiento de satisfacción y amor. Y puedo morir en la intención de un sueño o puedo vivir su realización. 

¿Qué se hace con la tristeza?

“No llores o desahógate, mejor”, le dijo el Sol a la Luna y la Luna lloró. Lloró tanto que el Sol también se mojó, se inundaron los ríos y los mares y la tierra desapareció. Lloró tanto que el planeta empezó a llamarse Agua y la Luna en ella se reflejó. Se vio ojerosa y fea, pero eso no la deprimió sino que la hizo sonreír. El Sol había quedado exhausto en su abrazo apretado, pero prefirió dormirse abrazado a la Luna antes que dejarla sola. La Luna se preocupó por el desastre ocasionado y despertó al Sol. “Ríe o desahógate, mejor. Brilla para que la vida vuelva a brotar” Y el Sol se desperezó y empezó a evaporar el agua, aparecieron las montañas, los árboles y las plantas, regresó la vida a la Tierra y a la Luna su esperanza.   ¿Qué se hace con la tristeza? Lo mismo que con la alegría: Se la deja fluír.

Vida de astros y humanidad

Y es que la vida se pierde en un segundo   y en un segundo se suicida la Luna. Llora el Sol triste porque ya no podrá mirarla,   llueve allí afuera donde las nubes descargaron su pena. Y es que la vida se gana con mucho trabajo y esfuerzo ¿Pero qué hace una desempleada? Mira el cielo y busca señales, el Sol iluminará la última estrella porque las demás habrán   explotado antes para mostrar el resto del camino. Y es que la vida no es un juego, no se gana ni se pierde, simplemente se vive.   Entonces ni la Luna se mata ni el Sol se muere, el Universo se transforma y yo salgo a mirarte para asegurarme que sigues allí afuera.

Rota

Un corazón herido por el mundo vacío que enseña tu mirada.   ¿Dónde quedó tu sonrisa enamorada? Tartamudea la ilusión y el papel se escribe solo, se mancha la hoja, se moja, se corre la tinta y llora el verso. El suelo resbala, la pena se agarra. La sangre se corta, la gota desborda. El corazón herido pide perdón, dejó su esperanza escondida en un rincón hasta que te acercaste con emoción y todo fue distinto. Mi corazón herido   no entiende el error, sólo siente dolor. ¿Dónde quedó mi locura sensata? ¿Dónde abandoné mi razón?

La Luna llora pero no está triste

Desde el cielo refleja su cara en el río, se mira y se pregunta, la corriente se lleva su pena. Desde el cielo suspira tu nombre, te busca en su rostro, con una roca simula una sonrisa, la corriente se lleva su pena. Desde el cielo señala, indica, algún navegante distraído la mira y dice: “ La Luna llora pero no está triste”, solo se ha sentido sola y tiene nostalgia.

Echo de menos tu poesía

echo de menos esa música en mi oído, esa sensación de lápiz entrelazado entre mis dedos, ese silbido, esa cabalgata al costado del río... echo de menos lo simple y lo complejo, la ecuación de momentos nuevos, la recuperación de los viejos... echo de menos recordarte, acariciar las olas con la brisa, despertarme contigo en la arena... echo de menos la Luna, nuestra Luna, tú Luna, mi Luna. echo de menos tu poesía, mi canto, tu melodía, ¿cómo se disfraza la agonía en alegría? ¿cómo se encienden luces que brillan apagadas? echo de menos el ruido, el silencio, los motivos, la mirada que aparta el vacío y llena el camino de amor. echo de menos la vida, la que compartía contigo, la que ya no existe, la de fantasía.

Tal vez no sea la última vez que me despida

No voy a volver a buscarte. Ya insistí demasiado, ya comprendí tu mensaje. Me duele tu indiferencia, tu falta de palabra, de compromiso por lo que fue. Me lastima tu ausencia. No voy a regresar a buscarte, ni a preguntarte nada más. Me castiga el silencio con excusas que no puedo justificar. Mi camino ha cambiado, seguramente no te volveré a encontrar. No voy a ir a buscarte, no voy a pedirte pan. Mis sentimientos están enredados en hilos manejados por mi conciencia insaciable y mi añoranza profunda. Mi vida es diferente, no te puedo culpar. Estoy triste, me haces falta, pero hay que continuar. El desafío es constante, no podemos parar. Te deseo que seas feliz, yo ya lo estoy intentando.

Nada

Vueltas y vueltas y vueltas. Regresa la Luna al punto inicial y no la veo cuidarme. No. Vueltas y vueltas y vueltas. Analizo el círculo del sol y no lo veo amarme. No Vueltas y vueltas y vueltas. Prefiero la sonrisa a la indiferencia. Manifiesto de angustia a los nubarrones grises que me atacan. Vueltas y vueltas y vueltas. Incapacidad de silencio. Sí. Vueltas y vueltas y vueltas. Muerte de momentos y deseos. Sí. Vueltas y vueltas y vueltas. Anticipo de avenidas vacías. Manifiesto de angustia a los nubarrones grises que me atacan. Mañana, tarde, noche. Quebranto de días que no terminan y empiezan otra vez. Cabeza, torso, piernas. Cuerpo que no descansa y que lo evita. Principio, desarrollo y final. Lucha por una razón que alguien termina. Manifiesto de angustia a los nubarrones grises que me atacan. Melancolía, nostalgia de una vida. Sueños rotos en melodías que los despiertan, los pedazos indican que alguna vez estuvieron enteros, que alguien ...

Voz amarilla

Tengo que escribirlo. Sería tan feliz solo con escuchar tu voz, verte sería un milagro, acariciarte más que un sueño pero todo se deshace en una intención de papel fotográfico. Te siento entre los poros de los recuerdos atados con candados a un pasado diluido en lágrimas, a un perdón que no se materializa ni siquiera en una sonrisa. No te olvido no porque no pueda, sino porque no quiero. Apareces sin pedir permiso y vienes y me acechas y me duele… ¡Pero no te vayas, no me dejes! Me aferro a esa esperanza hecha almohada aplastada en mi abrazo, asfixiada en mi pecho gritándome qué soy “sólo un sol tapado por nubes”. Así me decías cuando sabías que estaba triste. Tengo que escribirlo. Disimular que estarás aquí mañana y podré quemar esta carta. Se me duermen las manos, se me queman los dedos y se marchitan mis pétalos. Solo tu voz, luego tus ojos, tus manos y finalmente el anfitrión: tu corazón. El espectáculo empieza por el final porque ya conocemos...

Cansada

No me dejes dormir, tal vez no pueda despertarme después. Mi cabeza está confundida, entre nubes escapan pensamientos incoherentes. La oscuridad se aproxima. No me abandones. No me permitas dormir, quizás no deba levantarme después. Mi cuerpo está cansado, entre excusas inundadas de amor se sostiene en un mundo incompatible. Sometida al ritmo de los coches, de las máquinas, de los teclados, de los aviones… ¿Cómo sonaba tu voz? Un golpeteo extraño pretende despabilarme. El viento es tu instrumento mientras yo me transformo en lluvia. El sol no dice nada, calla pícaro me acusa de ser traviesa. Pero yo solo quiero dejarte mis palabras para que se las lleves a las personas que necesitan oírlas, que las disfrutan, que las sueñan, que las buscan inconscientemente. Tú eres más fuerte que yo y más convincente. Es hora. Es tarde. No puedo respirar. Déjame cerrar los párpados y descansar.