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Lágrimas calladas

Lágrimas que rompen los ojos, los ojos se rompen en lágrimas, lágrimas que hieren la vista, queman, los ojos escupen pena, rabia, dolor. Lágrimas que lastiman, cortan el paisaje, lo dividen, lo nublan, lo hacen borroso, confuso. Lágrimas que se equivocan, se desvían mientras rezo una poesía distinta para calmar la angustia de su soledad. Lágrimas, avalanchas de heridas que quiebran la vida cuando olvidamos por qué llorar. Hay eco en la ciudad, hay silencio en la cama, la cama ancha en noches de pena. Lágrimas que habrá que ocultar, esconder, guardar para no causar más pesar. Lágrimas grises, cual nubes negras que se aproximan anunciando una tormenta. Escuchando "Septiembre" - Mario Viñuela

Lágrimas

Caen al suelo, antes por la cara, las manos y la ropa. Caen al suelo y explotan, resuenan en la boca y callan. Rotas, completamente extendidas, dilatadas, resbala así la pena agarrándose a la espalda afilada, a un sueño lejano, a un sueño brillante, blanco. Gotas aplastadas, atormentadas y grises, poco queda de la pureza de esa mirada.   No tengo palabras, sólo ellas que caen, chocan contra el tiempo, la vida y el miedo.

Lágrimas

Lágrimas secas que no encuentran su emoción, desconocen el camino que las hizo llegar, que las convenció para nadar en el oasis del desierto que supieron amar. Lágrimas secas que no distinguen entre la arena y el agua, entre la sombra y la luz, entre la mentira y la verdad. Lágrimas secas de piedad, de desilusión, de ternura, y de amor. Del amor más puro que siente el río por los peces que lleva al mar, por las piedras que le hacen cambiar, por los labios que oye suspirar. Lágrimas secas, ni húmedas ni mojadas ni tempestuosas. Lágrimas ajenas a la naturaleza, lágrimas que no deberían existir.