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Mostrando las entradas etiquetadas como capitalismo

La pobreza humana

Ojalá nunca me pase, no me cabe en la cabeza tanta indecencia. ¡Sinvergüenza! Que dejas sin comida la mesa de las personas que alimentan tu riqueza. Que confundes tu abundancia con el bienestar de tus certezas, abandonando a su suerte a quien sobrevive de  tus promesas. ¡Sinvergüenza! Que traicionas la justicia y la igualdad apoyándote en la pereza de tus ojos cerrados y en la indiferencia hacia la necesidad ajena. No reniego de la fortuna obtenida con honradez sino de la culpable de las miserias, anfitriona de hipotecar las vidas de las personas, a cambio de una moneda. Reniego de la fortuna que se acumula, se esconde, se blanquea, de la que esquiva su responsabilidad de pertenecer a una comunidad a la que debe su existencia. Reniego de ti, egoísta ambición humana que restas oportunidad a quien simplemente quiere ser alguien.

Letra pequeña

Y aún así, en la mano ancha del extremo inferior izquierdo, en el medio del pecho, en la salida del metro, en la médula ósea, en la pregunta tosca... Y aún ahí, donde no te veo entre tanto matorral y me escabullo para que no sepan donde estoy ni pueda oír que dirán... Y aún aquí, cuando todo era tan perfecto e ideal la ventana cristalina muestra un cielo azul que oculta la sombra de la capital... La capital, aún hoy en femenino se contonea, conquista y se independiza, parada frente a mí  inalcanzable y en apariencia tan bella, opaca, de sonrisa ejecutiva y decidida, dispuesta a todo por más... Aún así, sin decir nada haciendo de todo a gritos, desde lo oculto de mi espacio reducido, renuncio a mi libertad para que todos seamos libres.

Carta de un corazón agobiado

Sigo tratando de mantener la moral alta, sobre todo porque vienen dentro de poco, pero es cierto que hay días que es difícil sonreír y sentirme yo misma. Parece que voy a contracorriente sin saber a donde voy. "¿Quién mejor que yo para saberlo?" tengo que repetirme y parece que una esperanza se asoma. Ya no importa qué, dónde ni con quién, sólo importa cómo y cuándo. Nunca es suficiente, nunca alcanza y, a veces, para sorpresa mía, descubro que sobra miedo y egoísmo. ¡Qué rabia da! Es cierto que me sitúo mal frente a las situaciones, es evidente que me atasco y, esa visión que alguna vez fue un sueño tiene que morir, porque los sueños ocultan la realidad. Me duele no tener nada y creer que todo es posible porque a diario me doy que no es cierto. La única que puede hacerlo posible soy yo y no sé por qué no lo hago. ¿Qué es conformarse? Ya no hay otra opción que ésa.  Y eso... Simplemente volver a empezar otra y otra y otra vez, por una vez me gustaría continuar, no a tra...