la arruga en los dedos, la mancha en la cara, el viso en la cabeza mientras la música baila alrededor de las piernas doradas de una noche alumbrada de Luna llena y comida abundante el dolor de espalda, la rodilla torcida, cuatro palabras complejas de cacofonías onomatopéyicas disyuntivas en paradojas para que nada desconcentre el ritmo placentero de verte feliz y es que no hay mayor plenitud que entreverarse cantando el silencio del recuerdo que gritan las paredes buscando su tambor