Ir al contenido principal

Entradas

Me ahogo

Me ahogo en la angustia,
en la soledad y en el abandono.Me ahogo en la indiferencia,
en la ignorancia y en la desidia. Me ahogo en la ansiedad,
en el miedo y en la tristeza. Me ahogo en el aburrimiento,
en el desbordamiento y en la cobardía. Me ahogo en la comodidad
de pensar que todo es tan fácil
que me resulta imposible de conquistar. Me ahogo porque quiero llorar
y no puedo.
Entradas recientes

Despedirme del mar

Me voy de la arena,
alejo mis pies de las olas
y giro hacia la izquierda una vez más.Me voy de la sal,
apesar de no cesar mi llanto
y mi tristeza
por esta despedida necesaria,
injusta, agresiva, ajena a mi deseo,
extraña a mi naturaleza,
pero urgente. Me voy del mar,
de la isla que desde lejos me abraza,
me voy del silencio sonoro y blanco
que inunda mi ser de paz,
me voy del mundo que amo
y regreso al centro.Me voy del cielo azul,
del cielo mezclado de agua
de las algas pegadas a las piedras
en el fondo del mar,
de las medusas que pican
y de la realidad. Un grito desesperado me llama,
esta noche moriré.Lo siento. No queda más remedio.
Vuelvo al centro,
¿Quién sabe lo que habrá?
Simplemente me voy,
sin querer irme, sin querer volver.Un grito desesperado me llama,
esta noche moriré. Moriré sin paz.

Blanco

Blanco, como el color
de una hoja de papel
que espera insistente la visita del lápiz,
del bolígrafo o de la tinta de la impresora. Blanco, como el color
de la espuma de las olas
cuando se queda impregnada en la arena.Blanco, como el color
de las líneas de la carretera
y del fondo de las señales... Blanco, como el color
de los taxis, de las escleróticas,
de las uñas largas sin pintar,
de las sillas del salón,
de tus dientes cuando sonríes. Blanco,  como el color
de las gotas suspendidas en el aire,
como el color de las nubes... Blanco, como el color
de las respuestas
a las preguntas que me haces
aquí tirados en el sillón.

Mis amigos los pájaros

¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Despiertan al día de su descanso pintan de vida el cielo.
Aunque los vencejos casi nunca detienen su vuelo, ni durmiendo dejan de volar, la noche tiene un silencio azulado que no trae más que paz.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Su canto se acerca, se aleja, varía con cada intención.
Hablan entre ellos, gozan de su libertad, disfrutan del verano con volteretas, me invitan a volar.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Entre la emoción de las golondrinas y los aviones, también se cuela la bienvenida de la cigüeña a su pareja que trae la comida para ella y sus cigoñinos.
Desde el balcón de mi casa, cerquita del río Tajo, miro los restos de puertas, torres y murallas que estaban en el origen de mi ciudad, Talavera, y admiro como mis amigos queridos, hacen sus nidos, sus casas y reinventan la historia.


Por el hecho de ser mujer

Sola, desamparada,
desvalida, ignorada,
mutilada, olvidada,
maltratada, mal querida,
invalidada mi vida
por el hecho de ser mujer. Sola, detenida,
atrapada, violada,
desvestida, abandonada,
tirada, abatida,
rota, destrozada,
acabada, impedida,
ilegitimada mi historia
por el hecho de ser mujer. Sola, perdida,
podrida en alguna cuneta,
en alguna fosa,
deshechada como una cosa,
esclava de una sociedad
que no me considera persona
por el hecho de ser mujer.Piénsalo. Por el hecho de ser mujer
tengo que pedir permiso,
no tengo derecho sobre mi cuerpo,
sobre mis decisiones ni sobre mis acciones,
soy juzgada continuamente,
soy acusada permanentemente y
bajo ningún concepto soy inocente,
porque mi destino es ser objeto
de todo lo pasado y presente,
retratada en el espejo de una muerte
injusta, injusta, injusta
y muchas veces, mi única esperanza. Por el hecho de ser mujer
tengo que dar explicaciones
a quién ni siquiera me conoce...
Te las tengo que dar a ti
que me lees de …

Verano

Un helicóptero me sobrevuela
mientras una campana
le cobra una vieja venganza
a mi oído.Me exalto cuando oigo el timbre
de mi casa
y justo antes de levantarme de mi cama
recuerdo que 20 kilómetros nos separan.El ventilador sigue girando exagerado,
me acomodo y me vuelvo a dormir.

Echo de menos

Echo de menos sus manos,
esas que me calman, me consuelan,
esas que me acogen, me aman,
esas que me salvan de mi misma,
que me rescatan de mis dudas,
que me traen de regreso a la Tierra,
esas que me regalan la más hermosa caricia
tan parecida a un beso...

Echo de menos su abrazo,
ese que me contiene y me hace más fuerte
y ese también que sorprende,
que viene de repente a entregarme
simplemente por la necesidad imperante
de sentirme más cerca.

Echo de menos su beso,
ese que va más allá del deseo,
ese que me mete en los huesos
y lo cura todo,
arrasa con los miedos
y trasmite confianza,
reconforta
y me hace sentir amada.

Y lo sé, así lo siento,
usted está hecho de tantos gestos
amables, tiernos y puros,
tan profundos y nobles,
que no sé como decirle
que yo echo de menos
eso otro tan suyo
que me hacía sentir que era tan mío...