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Mostrando las entradas etiquetadas como miedo

Salir de mí

Piel. Fuente: Rosalie Orens Arrancarme la piel, desvestirme de mí, ser invisible y vivir. Salir de mí, de mi cuerpo, de mis capas, de mi casa,  coger mi espada y huir. Huir lejos de mí, perderme tanto, tanto, tanto como para no volver a encontrarme y poder descubrirme otra vez. Salir de mí, como si pudiera atravesar el espejo y encontrarme allí, allí donde nadie me mira, nadie pregunta, nadie cuestiona, nadie juzga... Allí donde no me ves, no me veo, no sé quién eres, no sé quién soy. Allí donde puedo verte y tú no temes mostrarte.

El grito

A veces me acuerdo de él y me duele. Me duele el alma, la garganta, las manos, los ojos... Me dueles tú, me duelo yo, me duele el egoísmo, la confusión, la frustración, el miedo.... Me acuerdo de él y se ahoga la voz, se encoge la boca, se calla la vida. El grito se vuelve a escapar en silencio y explota por dentro.

Escondida

Bajo una manta, bulto en la cama que sospecha una presencia. Amontonamiento expuesto a la pretendida disimulada tristeza que gira en torno a un ombligo. Cerro de miedos, cerrojo de ojos, párpados abiertos, boca fruncida, puños sangrantes, pies descalzos... y eso llamado silencio. Silencio exterior ante tanta muchedumbre interna, congreso de voces, ecos de lejos y el más fuerte de todos los sonidos: el sollozo callado del alma que sólo la cama escucha. Bajo una manta, escondida de la presencia humana, rodeada de objetos que vagan...

Soledad en el río

Mis manos están vacías, mi corazón raro palpita... Tan profunda, tan eterna, que se mete en las entrañas y camina. La noche está presente en mi sonrisa, en mi sonrisa callada y escondida. Mis manos están vacías, mis ojos cansados, mi humor me limita, pone vallas a mis ansias de artista. Tan profunda y entrometida que me provoca gula y ansiedad, a su mesa la noche me invita y yo accedo, inconsciente, accedo a mi pérdida. Mis manos están vacías, mi mente está dormida, pero yo quiero tomar la iniciativa y callar los temores que la oscuridad incita. ¡Ven Luna! Pon luz a mi vida. ¡Refléjate en el río para que pueda ver tu insignia! Pero la Luna no aparece, no aparece, no aparece, porque yo debo ser ella y brillar por mi misma.

Tengo frío

¿El frío es la aproximación a la muerte o es una forma diferente de sentirse vivo? Tengo frío. Simplemente eso. Tengo frío. Y no tan simple. Se arruga la piel y se aspereza el sentimiento. Se frunce el ceño, se mendigan sueños... Se llama Soledad, la que se refleja en ese espejo. Tengo frío y no sé por qué, eso no me hace sentir ni más vivo, ni diferente ni especial, ni tan siquiera humano... Soledad, ella lo entiende porque le pasa lo que a mí, le tiemblan los dedos y se le quiebra la voz, ella lo sabe. Tengo frío. Un frío intenso que cala las huesos y no deja dormir, ni pensar ni desear. Quiero llorar de frío, de miedo, de rabia, de decepción, de desconocimiento, de frustración, de tiempo... Quiero llorar porque tengo frío, el frío que sienten los vivos cuando creen que van a morir.

Vive

Abre tu corazón, deja llegar las emociones y libera tu tensión, permítete expresar tus sentimientos. Crece. Abre tus brazos, recibe el amor que necesitas, escucha a tu alrededor, dile cuánto le quieres. Sé libre. Levanta las manos al cielo, conecta con el universo, viaja a esas estrellas que entre sueños anhelas. Contagia. Llora, grita, desgarra tu alma, déjala ser y luego levántate, sé fuerte tal como demuestras ser. Vive. Habla. Dilo. Sin miedo. Necesito escucharte, me gustaría conocerte. Sueña. Mírate. Ámate. Eres hermosa, eres lista. Cuida tu alma. Cree. Entrecruza tus dedos. Siéntete. Nunca estarás sola. Siempre estará contigo. Ama. Camina. Recorre el mundo. Eres grande, elegante y graciosa. Nadie puede contigo. Viaja. Valiente, divertida, creativa. Sé más segura de ti misma, tienes un ángel que te acompaña. Crea. Despójate de tus cicatrices, hazte con ellas un lienzo y cuélgalas en la pared. Salta. Atrévete. Confía. ...

Sirena

Despierta el sol sobre mis pies, coge mis manos alguna vez llevándome a correr... Diosa naturaleza que me mima, mientras la sirena observa triste el río. Sirena, la quiero llevar a esa ribera para no verla llorar cada vez que anochece y se le oscurece la mirada. Anhela ser pez, yo quiero verla nadar. Despierta el sol en mis pies, afortunada soy pero sus ojos cristalinos no me dan paz. La quiero llevar a esa ribera, pero...¿Se querrá marchar? ¿Por qué no se ha ido ya?

Alguien viene por mi

Alguien viene por mi, abrazo de espectro, corriente de aire con las ventanas cerradas. Sé que eres tú. Pareja de noche, ruido inocente que se confunde entre sábanas tristes porque echo de menos su piel. ¿Dónde está? Pájaros en la oscuridad, agua que rehoga mi sincero temor, quiero que vuelva, no me dejes sin saber... Tres razones para no volver, cuántas menos mejor, una es suficiente para sufrir, no le quiero perder. Demasiadas cruces que cavar, demasiados sueños abandonados, no me des treinta y seis no quiero morir otra vez, no quiero olvidar otra vez... Alguien viene por mi... Escuchando "Todo lo que nunca hice bien"- Luis Ramiro

Dolor

Vomito lágrimas rotas, lágrimas en viruta que explotaron en mi alma después de oírte, luego de imaginarte, perdiéndote, simplemente entre la bruma del raro diciembre. Ojos nublados, río atormentado, boca reseca, llanto descontrolado. Vomito lágrimas rotas, penas de sentencia acongojada, muerte entre tus palabras, uñas arrancadas en la pared ensangrentada marcada con el miedo en la mirada. Días grises, señales perversas, boca salada, llanto de venas. Vomito lágrimas rotas, desespero en respiración acelerada, grita el corazón herido, grita y se desangra mientras la certeza marcha sobre el cadáver de la esperanza.

Escalofríos

Escalofrío la noche sin ti, el amanecer sin fin, la mañana corta, la tarde larga, el presente incierto, la mirada vacía, el sentimiento oculto, la guerra declarada... Escalofrío el día sin ti, el atardecer sin fin, la medianoche corta, la madrugada larga, el pasado olvidado, la mirada lejana, el sentimiento confuso, la guerra a sus anchas... Escalofrío la vida sin ti, la tierra seca o ahogada, el bosque quieto o quemado, el cielo gris, contaminado, el hermano frustrado, como acabado, la desesperación de las horas rotas y el camino cortado... Escalofrío tu mano colgando esperando monedas caer, el niño robando para comer, la niña obligada a correr y tu, listo para matar. Escalofrío tu, escalofrío yo. ¿Tanta injusticia dónde nos llevará?

Cerradura

Blindada, acojonada, puerta de madera forzada a estar con cerraduras perfumadas de temor escenificado en el alma. Blindada, acomplejada por la combinada apariencia segura que dan las cuatro vueltas y media de la cerradura mojada. Blindada, desafiante a la entrada de extraños seres purpúreos que un día intentarán arrancar la madera o acariciar  con llaves maestras el pasillo de esperada presencia. Blindada, puerta de malvenida ocasión que nadie desea, que todos esperan que yo desespero si he olvidado trancarla.

Tormenta

La tormenta azota, castiga la mente, impregna la voz mientras aclama el desencanto una única razón. La tormenta persigue la ocasión, esperanza desierta pintada sobre cartón, dibujo antiguo que busca salvación. La tormenta llora porque su temor se acerca, se aproxima la desesperación, sobre las dunas duerme el monstruo, desde alli observa la confusión. La tormenta se presenta, entre mareos parece derrota ¿mas fuerte o vencida?

Discursos vacíos

Vacíos los discursos que llegan a la Luna, retumban en el mundo y oxidan la esperanza después de tanto aspaviento. Vacíos los discursos que se promulgan cargando banderas a cuestas que pisan la tierra sangrienta para pretender cobrar venganza. Vacíos los hombres y las mujeres que tiemblan por la voz del sino que alucinan con estrellas mientras esperan su turno. Vacíos los discusos, vacías las almas, tan vacías que de ese agujero nacerá la independencia. Discursos vacíos por cuya causa caerán en el olvido...

Sin nombre ni refugio, sin identidad ni sentido

¿Esperado? Inventado por la excusa del silencio se introduce en el dedo, se esfuerza por alcanzar su sitio. La humedad lo retiene. La tierra no lo ennegrece. Anónimo ante la pregunta de un significado. Suave, liso y arañado por el delirante disfraz de su amo. Inanimado, simplemente un aro dorado rodea mi ánimo. ¿Esperanzado? Atrapado por la necesidad del paso. Inquieto el pensamiento no sabe sonreír, el sueño que hacía despertar al río no se vuelve a repetir, se cumple.

Sueña

¿Y si escribes un sueño? Se repite el miedo en la misma esquina que nos abandonó la última vez, y vuelve, en forma de recuerdo acordonado por las esperanzas que solían hacernos mejores. ¿Y si escribes un sueño? Lo envuelves entre letras y lo empapelas en un cuaderno con olor a rosas, lo lanzas al cielo, cual pájaro que alcanza el vuelo. ¿Y si escribes un sueño? Lo pegas en una pared, como post- it, recordatorio que no hay nada que temer.

Miedo a un sueño

Y puedo morir en la intención de un sueño y despertar porque lo he perdido, porque me he quedado sin motivo ni razón, porque tan sólo queda el sentimiento de la decepción y el dolor. Y puedo morir en la intención de un sueño y despertar porque lo he conseguido, porque he encontrado mi motivo y mi razón, porque me sostiene el sentimiento de satisfacción y amor. Y puedo morir en la intención de un sueño o puedo vivir su realización. 

La pacífica guerra con el viento

Tengo miedo de la conclusión del viento me dice que vaya en la dirección que él me indica y parece que mis fuerzas le incitan a hacerlo, mi disposición indecisa lo agita, lo conmueve, lo excita. Parpadeo rápidamente, me marea su fuerza, quisiera ser árbol y enraizarme en la tierra. Estoy confundida, mi vista está herida, mis manos sangran, mi vida se escapa. Llámame rosa delicada que ha perdido sus hojas en la batalla, pero no pienses que no tengo espinas porque son ellas las que me lastiman.   La indiferencia   de la rutina palpita en mi oído y aún así queda una respuesta inhibida, una que no quiero dar, no puedo compartir, la razón de mi mal y de mi bien, la excusa de la continuidad del castigo, del enfrentamiento conmigo. Queda una razón, la que olvidé esta mañana envuelta en un pañuelo de un viejo cajón.

Humanidad

Hoy no tengo ganas de hablar, no me pidas que te explique lo que significa la libertad ya que tan sólo puedo mostrarte el río recorriendo su propio caudal. Parece que todo es como debe ser, las alturas, los desniveles, las rocas, los árboles, todo está donde debe estar. El río sigue su camino. ¿Es eso cierto? Hoy no tengo ganas de hablar, no me pidas que te explique lo que significa la paz ya que tan sólo puedo mostrarte la quietud de la tierra sosteniendo todo lo demás. Parece que todo es como debe ser, las alturas, los desniveles, las rocas, los árboles, el río, todo está donde debe estar. La tierra tiene sus propios caminos. ¿Es eso cierto? Hoy no tengo ganas de hablar, no me pidas que te explique lo que significa la justicia ya que tan sólo puedo mostrarte el horizonte, ese sitio donde se termina y se vuelve a empezar. Parece que todo es como debe ser, las alturas, los desniveles, las rocas, los árboles, el río,  el sol, la luna, todo está donde debe estar. El horizonte tien...

Cuando los recuerdos mueren

El tiempo me carcome los huesos y me exige que te busque, que salga corriendo a encontrarte. ¡Qué ganas de verte amor! ¡Qué necesidad de sentirte cerca de mi! El tiempo me carcome los huesos y me intensifica la noche, me echa del cielo, me castiga por tu ausencia. El tiempo me carcome los huesos y me obliga a mirarte de lejos, sin saber si volveré a estrecharte, si tendré que perderte. El tiempo me carcome los huesos, me enferma la vida, me envicia los pensamientos, te extraño pero ya no tengo fuerzas.   ¡Qué ganas de verte amor! ¡Qué necesidad de sentirte cerca de mi! El tiempo me carcome los huesos, me mutila la carne, me afana la esperanza solo para destruirla. El tiempo me carcome, amor mientras los recuerdos se borran.

¿Por qué no me nombras?

¿Por qué tu mente se nubla, se oculta de mi? ¿Por qué ante la pregunta de lo que significo para ti no puedes definir con una palabra todo eso que siente tu corazón? Todo ha sido tan pronto, precipitado, como acelerado por el temor a no tenerte nunca más.   ¿Por qué no me nombras? ¿Por qué se pierde el sentido entre tanta emoción? ¿Por qué escapan los momentos? ¿Por qué las miradas huyen buscando respuestas? En este sueño del que no despierto necesito tu esencia, el aroma de tu presencia, la voluntad de tu boca, las caricias de tus manos, el coraje de tu mirada, la musicalidad de tu lengua hablando con la mía. En este conjuro del Universo en el que solo quiero estar contigo, compartir ideas y proyectos, cambiar el mundo en desafíos nuevos hechos de locura solo me quedan dos preguntas. ¿Por qué no me nombras? ¿Por qué no me nombras? ¿Por qué de entre la bruma llega una luz para explicarme que me amas? Escuchando “Y sin embargo” Sabina & Serrat