Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como beso

Beso

Silencio, cuando quiero decir tantas cosas que no me caben en la boca. Silencio, cuando te miro profundo buscando descifrar lo que piensas. Silencio, cuando reparto momentos en caricias ansiosas. Silencio y un beso, uno de esos que te dejan callado. Escuchando: "Los 7 pecados"- Luis Ramiro

La magia está en cada detalle

En este viaje nuevo que emprendo sin saber muy bien a donde voy ni si estoy en el camino correcto, sólo sé que miro tus ojos y todo parece claro, evidente. Me disparo en emociones y mis sentidos no me responden. No puedo controlar lo que siento, es en vano intentarlo, no quiero imaginarlo. Tengo miedo de la fuerza de nuestros momentos, de esa certeza de amarte tanto, de la inseguridad de perderte, de ser sorprendida por la muerte. Estás presente en cada pensamiento, en cada melodía que me regala el río, la lluvia, el viento … La música de tus latidos en mi oído permanece más allá del abrazo más fuerte que nos dimos la última vez que nos vimos. Tus manos me hacen más fuerte, tus palabras me vuelven coherente, tus besos, autosuficiente, tu amor, clarividente. Mi compañero, mi amigo, mi amante, mi salvavidas y mi consuelo. ¿Cómo es posible que por fin se cumpliera este sueño? ¿Cómo es posible que seas real? Pensando en ti y escuchando “Dentro de mi” Alejandro Lerner

Mi vicio eres tú

Amarte es mi vicio. Besarte es mi vicio. Mirarte es mi vicio. Abrazarte es mi vicio. Soñarte es mi vicio. Acompañarte es mi vicio. Escucharte es mi vicio. Cantarte es mi vicio. Leerte es mi vicio. Seducirte es mi vicio. Desearte es mi vicio. Acariciarte es mi vicio. Amarte es mi vicio. Mi vicio eres tú. Escuchando “I got you” Leona Lewis

Estoy perdida (tu boca manda)

Cuando tu boca me encuentra estoy perdida. Primero se enfrenta a la mía, la observa desde una distancia mínima, siento el aire que se escapa de lo más profundo de sus entrañas, tiembla mi alma. Creo que la poca piel que no se toca en realidad sí entra en contacto. No hay manera de ser salvada. Cuando tu boca me encuentra estoy perdida. Se acerca como quien va detrás de su presa, inspecciona mis labios, los huele, los toca, los prueba suavemente, los derrite, los inmoviliza, los debilita, los moja, los bebe, los come… Creo que la poca piel que se pega en realidad se contagia. No hay manera de ser salvada. Cuando tu boca me encuentra estoy perdida. Con su paciencia de diosa acapara mi deseo, no me sacia hasta que esté preparada, hasta que esté por completo entregada a su juego seductor de hechicera, hasta que la haya hipnotizado, sometido como lo ha hecho ella y ninguna de las dos pueda ser salvada.

Baño de besos

Si cantas conmigo no me puedo negar. Entre esquemas distintos y poco cotidianos me llama un suspiro suplicando mi atención. El calor en mi cuello te delata cercano, profundo. Palpitante la ilusión me obliga a cerrar los ojos, me hace jadear deseando más, exigiendo más porque sabe que me lo vas a dar. Ya ni tengo principio ni tengo final porque estás más allá de lo que puedo distinguir, ilimitado, infinito, indeterminado. El tiempo no pasa, vive. Me asimilo a una ola que se mezcla con si misma, con la arena y con el resto del mar. Me parezco a una roca que es rozada en constante fricción con el viento. Sólo quiero gritar, llorar, despertar en tu dulzura, en tu voz, en el cielo claro que trae más amor al amanecer. No hay mañanas iguales. ¡Tus ojos son tan bellos! Puedo reflejarme en ellos. Tus manos saben donde encontrarme, reconocen cada movimiento, cada espacio, cada necesidad, cada capricho de mi cuerpo. Te recorro en los recónditos sitios que sólo yo p...

Escondidos al descubierto

Me miras por el reflejo de una ventana, sonríes porque sabes que te he descubierto. Aguanto el suspiro, disimulo las ganas, te llevo en el alma pero me gusta jugar un ratito. Me buscas y te escondes. ¿Dónde te has metido? Me haces salir a buscarte pero estás detrás de mí. Cosquillas al viento, me escapo a tiempo. ¡No es justo que tú no tengas! Ya no me oculto porque quiero fundirme en tu boca. Me esquivas y tonteas conmigo. La verdad es que tengo buenos reflejos. ¡Ya eres mío! ¡Y pensar que me mareo en los cruceros! Agárrame fuerte y dame otro beso. Escuchando “Colgando en tus manos” Marta Sánchez y Carlos Baute

El beso en tres actos

Acto I: Labio superior Está cerca de mi, me invita a complacerlo con esa caricia que le hace tu lengua cuando se dobla hacia adentro. Me incita a buscarlo, a atraparlo decididamente y sin titubeos, a perseguirlo, a conquistarlo. Se nota que está ansioso, seco, deprimido por mi aparente indiferencia. Se excita por el aroma de mi presencia, tiembla un poco, intenta controlarse pero no puede. Acto II: Labio inferior Me pide que lo tome, que lo beba descaradamente, que lo succione, lo humedezca, lo calme. No tiene paciencia y se aproxima imprudente. Sabe lo que siento, otras partes de mi cuerpo me delatan pero él quiere que yo dé el primer paso. No me atrevo, deseo probarlo sin embargo no puedo. Intento escapar de este momento. Tu boca lo entiende y lo acepta. Se distancia mínimamente, lo necesario. Acto III: El contacto Entonces son tus ojos los que me besan con esa mirada tuya tan tierna que me desarma, que me consuela de tanto desengaño y echa l...