El músculo se retrae, se cansa el párpado, se vuelven acuosas las pupilas, se mojan las mejillas. Me duelen los ojos, la pantalla,la luz de mediodía. Me duele la noche y el eco de la música repetida que no me deja dormir. Me duele la vista, ni siquiera el alma duele tanto, duele la sustancia de la vida, esqueleto de la esencia que nos hace caminar. Me duele la fatiga, la ilusión tenida. Me duele el comienzo y el final, la mentira reinicia como cuando se resetea el ordenador de mesa después de un apagón. Me duelen los ojos pero aun queda mucho por ver.