Ojalá nunca me pase, no me cabe en la cabeza tanta indecencia. ¡Sinvergüenza! Que dejas sin comida la mesa de las personas que alimentan tu riqueza. Que confundes tu abundancia con el bienestar de tus certezas, abandonando a su suerte a quien sobrevive de tus promesas. ¡Sinvergüenza! Que traicionas la justicia y la igualdad apoyándote en la pereza de tus ojos cerrados y en la indiferencia hacia la necesidad ajena. No reniego de la fortuna obtenida con honradez sino de la culpable de las miserias, anfitriona de hipotecar las vidas de las personas, a cambio de una moneda. Reniego de la fortuna que se acumula, se esconde, se blanquea, de la que esquiva su responsabilidad de pertenecer a una comunidad a la que debe su existencia. Reniego de ti, egoísta ambición humana que restas oportunidad a quien simplemente quiere ser alguien.