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Mostrando las entradas etiquetadas como lluvia

Llueve

 Llueve, en el mundo llueve y en las personas llueve y en las plantas llueve y en el corazón llueve mientras allí, del otro lado del espejo, sonríe la Luna y enciende un faro de luz cálida para cuando sintamos el frío que ha empapado los huesos y ha despegado la carne. Llueve, pero el agua de las nubes no es infinita para que otro día vuelva a llover debe salir el sol. Tranquila mientras llueve, llueve y llueve, es necesario que llueva significa que la vida se mueve. Gracias, Sara

Ponte las botas

Charcos de agua, de agua llena de jabón, de jabón para limpiar el suelo, limpiar el suelo de la calle. Limpiar el suelo de la calle sucia, oscura, pisada y repisada por toda clase de zapatos y de patas. Manchada con todo lo que puedas imaginar y más. Mal olienta. Escoge otro charco. Charcos de agua estancada, justo al lado del contenedor de basura con más basura afuera que dentro... Hagamos un charco en el patio de casa. Charcos de agua de lluvia sobre una acera recién bendecida. Ponte las botas.

Eternos

Escuchando  "Mariposas imposibles"- Luis Ramiro Llenos de sueños mientras dure el amor, mientras amanse la guerra, mientras no confunda la valentía con no tener miedo. Llenos de mariposas, mariposas en vuelo que me llevan a reconocer las cosas buenas que creí no tener. Te quiero, me paseo de la mano del viento para llegar a ti en el suspiro de la lluvia que acelera veloz la respiración que se fue en busca del secreto de tu oreja derecha. Te quiero.

Tiempo para ser, para elegir

Llueve. Llueve. El sonido de los coches arrastrando el agua  penetra en mi oído y el olor del asfalto mojado  despierta la inquietud de la suciedad en un foco al otro lado de la acera. Llueve. Llueve y me pregunto por el momento  en que sentí las gotas golpear mi cabeza  como campanas de una iglesia  que no visito hace tiempo. Llueve. Llueve. Las lágrimas del cielo caen a mis ojos,  y de ellos a mis manos.  Ahora yo también lloro a la vez que sonrío  por el suspiro que me ha dado esa nube  que me mira como distraída  pero sabe que necesito descansar. Llueve. Llueve. Te escucho cantar en la vibración imperceptible de mi tímpano izquierdo.  No quiero caminar sola y el extraño  que me acompaña no sabe que se lo agradezco. Llueve. Llueve. Abro la boca para sentir la caricia  que se desliza por mi mejilla rota,  mi boca profunda hambrienta de compasi...

Sino

Alguien me espera en este final que condena el viento. El verdugo clama mi presencia. El sol se expande por mi espalda y la lluvia empapa mis ojos. La calle sangrienta no pregunta, sólo sufre y mis manos que solían estar llenas se encuentran vacías ante esta impotencia. Alguien me espera en este final que condenan las nubes. El verdugo clama mi presencia. La atmósfera se transforma en crepitaciones de miedo y tormenta, en rugidos arrancados de las entrañas del dolor, en recuerdos que parecen pesadillas. ¿Por qué existió un momento feliz? Alguien me espera en este final que condena la noche. El verdugo clama mi presencia, me reclama pero no viene a buscarme, pretende que yo encuentre la muerte en mis propios pasos, me guía y desvía con su propia voz, me distrae, me marea, me desmayo…¿Dónde despertaré?

Las palabras que dejó el viento

Me atrapa el tiempo en palabras no dichas y en sueños dejados por la mitad. Pido perdón por las faltas, nunca supe gritar y aunque no tenía miedo no te supe salvar. Me abandona la duda pero sé que no me quieres escuchar. El problema es que me toca cantarte lo que siento, ahora es demasiado tarde para detener este intento. Soy ráfaga, soy tormenta, alguna vez fui lluvia y viento, ahora no tengo excusas para no explotar. Soy el decreto de la verdad y arrancaré las piedras que me pongas en el medio. Nadie más volverá a callar. Me atravieso en la puerta, de aquí no te vas sin antes escuchar. Escuchando “Hablar por hablar” Luis Ramiro

Lágrimas de felicidad

Caían primero suavemente y luego a chorros, gotas de cristal desde el cielo, llanto de felicidad del Universo. Mi pelo, mi cara, mis ojos, mi nariz, mi boca, ¡Qué sabor la lluvia! A pasos acelerados los peatones que me rodean. Yo extiendo mis brazos y me empapo, bailo bajo ese canto de las nubes y las atrapo. El abrigo, el bolso, la cartera, el paraguas, la bufanda, el gorro: todo inundado, esponjas de agua que habrá que retorcer. La gente desespera mientras yo chapoteo mis pies en los lagos que agujerean la vereda. Las luces de los coches, el grisáceo entorno, casi dan ganas de pasarlo contigo y darnos un abrazo mojado. Pero no importa, soy feliz de todas formas bajo esta tormenta que me regala el cielo y que no tiene normas.