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Mostrando las entradas etiquetadas como cariño

Esther

Escultura de Luis González Santamaría dedicada a su esposa Esther Cañamero Sánchez Si tuviera que definirla con una palabra diría "LUCHADORA". Así, en mayúsculas en todas sus letras, de los pies a la cabeza, con las suelas desgastadas de caminar sendas para conseguir sus metas y, si fuera el caso, de quien viera que necesita su empuje y sus fuerzas. La describiría así, digna de un retrato, de una escultura, de las más bellas posturas que el artista podría dibujar de su sonrisa, de su humanidad, de su ternura. La escribiría así, amable, acogedora, la madre de todas las personas que en su seno podrían caber. Si tuviera que definirla con una palabra, me vería obligada a resumir, porque en tan pocas letras no cabe toda su grandeza ni sus ganas de vivir. A ESTHER, CON GRAN CARIÑO

Sonrisa en bicicleta

Así, de repente, de paso, rápidamente, pero sincero, un grito alegre desde la bicicleta. ¡Rosalie! La sonrisa que allí se aleja se queda en mi boca de oreja a oreja, contagiosa, amorosa, como un día de campo refrescante ante tanta pereza. Así, de repente, me sorprende mi nombre re-descubierto en tu alegría de verme y me contagia verte con esa fuerza, con esa energía inherente. ¡Josefina! ¡Querida amiga, que gusto reconocerte!

Al silencio de la Luna

Te extraño, aun sin haber pasado tiempo contigo, sin que hayas paseado conmigo, sin haber enlazado nuestras vidas como alguna vez habíamos imaginado. Te extraño, pienso en ti, me pregunto quién te habrá elegido, a quién habrás querido, cuántas vueltas habrás dado antes de encontrar tu destino. Te extraño, aun sabiendo que no podría haberte cuidado apesar de todo ése cariño, que me sentía egoísta atándote a mis obligaciones y mi camino. Te extraño, aunque me sienta rara añorando algo que no ha ocurrido. Te extraño, ruego por ti, deseo que seas feliz. A TI, "ELVIS"

Ana Isabel

En tu mirada, en tu sonrisa, en esa mano que acaricia, calma el frío como una madre acompañas, motivas: "Todo irá bien, verás". No hace falta ni que lo digas. Tu voz suave entona en mi oído, dan ganas de escucharte más seguido. "Callaos", quiero decir. "Callaos y disfrutar de ese sonido". Compañera, amiga, que cuida de nosotros y nos mima, nos trae bizcochos y nos abriga, nos alimenta con alegría. Humilde y sincera, me das fuerzas sin darte cuenta cuando en una palmada me dices que has disfrutado mis letras. Ana Isabel, gracias por ser como eres, valiente y grande, más de lo que crees. UN HUMILDE ESCRITO PARA ALGUIEN MUY ESPECIAL.

Síntomas

Creo que necesito un beso, un beso intenso y revelador que refuerce la debilidad de mi descanso y energice mi día con dulzura. Creo que necesito un abrazo, pero uno bien apretado y fuerte, que me llene de vitalidad y fortalezca mis ganas. Creo que necesito una mirada, una mirada que me dé seguridad y confianza, nobleza y generosidad. Creo que te necesito.

Soy río en tu cuerpo

Abrazo mi almohada imaginando que es tu pecho,  froto mi cara contra tu piel y en tu aroma me pierdo. Viajo con mis dedos a tu encuentro, quiero ser algo más que tiempo  y me pretendo aliento. Atrapo tu inocencia en mi desvelo,  desvelo mi inocencia en tu cuerpo, soy viajante de anhelos,  pero no puedo más tenerte lejos. Baño de besos tu pelo  y me peino con tus manos, las líneas indican que te quiero, las señales que me amas, soy río de aguas agitadas que nada contigo en tu alma.

Mi vicio eres tú

Amarte es mi vicio. Besarte es mi vicio. Mirarte es mi vicio. Abrazarte es mi vicio. Soñarte es mi vicio. Acompañarte es mi vicio. Escucharte es mi vicio. Cantarte es mi vicio. Leerte es mi vicio. Seducirte es mi vicio. Desearte es mi vicio. Acariciarte es mi vicio. Amarte es mi vicio. Mi vicio eres tú. Escuchando “I got you” Leona Lewis

Codo

Ese lugar lo conozco yo, tan sólo mío es el secreto de tu vocación. A diario tomamos clases de amor, probamos nuevas formas de compartir, de poner en juego la inspiración. Somos estudiantes dedicados, nos esforzamos pero notamos que siempre nos quedamos con ganas de un nuevo sabor, estamos ávidos por conocer lo mejor. Los cursos no tienen horario fijo, ni aula determinada, nadie enseña, somos dos aprendices. Ese lugar lo conozco yo, tan sólo mío es el secreto de tu vocación. Clases particulares y personalizadas, adecuadas a nuestras necesidades, a nuestros antojos, nadie obliga nada, esa es la manera más provechosa de aprender.

Es que me gusta dormir en tu pecho

Hoy ha sido un día intenso, creo que no podré separarme de ti ni un segundo, me encanta estar así. ¿Y si te cansas? ¿Y si te aburres? ¡Ay! ¿Qué te estoy pidiendo? Tú también estás agotado pero yo sólo quiero estar contigo. ¿Y si te agobias? ¿Y si te duelen los los brazos? ¡Ay! ¿En qué estoy pensando? Tú también has trabajado duro pero yo sólo deseo estar contigo. ¿Y si no te apetece? ¿Y si no tienes ganas? ¡Ay! ¿Qué estarás mirando? “Yo también he tenido ese sueño a lo largo de todo el día”.

Cuando suena “Melissa”

¿Y si no me hablas? ¿Y si no me contestas? Agacho la cabeza porque me pesa. Miro la pantalla, veo el suelo, vuelvo a las estrellas… Capto la sutiliza de esa melodía que me apresura, me emociona. Me persiguen las notas exigiendo respuestas y me desespero. ¿Y si no me hablas? ¿Y si no me contestas? Frías las manos y los pies, calientes el alma y las ideas. Acelera la vida y se detiene. El transcurso del tiempo no cambia sólo como lo siento. ¿Y si no me hablas? ¿Y si no me contestas? Más allá de lo que dije, de lo que expliqué, de lo que busco, de lo que pretendo encontrar. Más aquí, en el corazón lo único certero es que te extraño. Escuchando “Melissa” Raúl di Blasio

Sensible

Mientras tiemblan los ojos tirita la luz. ¿Quién se mueve: tú o yo? En la subida por la vereda a sesenta grados de altura vemos una línea en el horizonte allí el cielo toca la tierra. “Parece que nos aproximamos al mar” exclamas contenta. ¿Qué puedo pensar? Nunca lo había percibido así. Siempre concentrada en el peso que llevaba había olvidado el camino, el viaje. Sólo importaba el destino, aunque se tratase de una avenida más, otro paso que dar. Luces en la noche, sin ser estrellas sino farolas. Puntos amarillos infinitos, chiquititos, grandes, fijos y distantes. Puntos de personas, millones de razones y casas. “El sol baña los edificios”, te emocionas. El motor se confunde con la música, pero tan sólo en mi oído. Nadie a mi lado, yo me acuerdo de ti. No hay nadie sentada en este sitio, solamente una energía que escribe recordando un tiempo que siempre cambia.

En palabras sobre papel

Te lo escribo porque si lo pronuncio se me va a quebrar la voz y tal vez salga corriendo. Te lo escribo porque es mi mejor forma de expresarlo, aunque seas perezoso con la lectura espero que esto lo hagas por mi e intentes leerlo. Te escribo porque así me muestro sin miedo a ponerme colorada delate tuyo, porque no quiero que te burles ni te preocupes de mi nerviosismo. Te lo escribo porque así te imagino tocándome en este papel que es mío. Te escribo porque soy amante del tiempo y lo eterno y lo que está escrito nadie lo borra ni se lo lleva el viento, aunque hay ilus@s que lo han intentado. Te escribo porque así amanece más temprano, se disipa la duda de lo raro; no es solo por poeta ni por costumbre, te escribo porque te amo en letras. Te escribo porque me nace así hacerlo, aunque digan que tengo voz dulce la verdad es que tu mirada me deja sin aliento. Te escribo porque dispuesta en la playa se piensa mejor y se liberan las tensiones. Te escribo porque...

Cuando las bocas sueñan…

Te imagino navegando por mi boca, parando de vez en cuando en alguna orilla rocosa sintiendo las formas, las texturas, probando los sabores deleitándote con el aroma de mi mar. Te imagino suave, dulce, tierno. Cuidadoso de tu huerto, dueño y esclavo al mismo tiempo de ese amor incontrolable que te protege de estar ciego. Te imagino profundo, taciturno y a veces dormido en la cueva de los encantos cubierto por mi lengua en manta, mordido por el deseo, acaparado por la locura del trago airoso y húmedo. Te imagino inquieto, apurado, impaciente, invitado de honor de mis labios, sabroso momento que quiero repetir en cuanto abra los ojos.

Voz amarilla

Tengo que escribirlo. Sería tan feliz solo con escuchar tu voz, verte sería un milagro, acariciarte más que un sueño pero todo se deshace en una intención de papel fotográfico. Te siento entre los poros de los recuerdos atados con candados a un pasado diluido en lágrimas, a un perdón que no se materializa ni siquiera en una sonrisa. No te olvido no porque no pueda, sino porque no quiero. Apareces sin pedir permiso y vienes y me acechas y me duele… ¡Pero no te vayas, no me dejes! Me aferro a esa esperanza hecha almohada aplastada en mi abrazo, asfixiada en mi pecho gritándome qué soy “sólo un sol tapado por nubes”. Así me decías cuando sabías que estaba triste. Tengo que escribirlo. Disimular que estarás aquí mañana y podré quemar esta carta. Se me duermen las manos, se me queman los dedos y se marchitan mis pétalos. Solo tu voz, luego tus ojos, tus manos y finalmente el anfitrión: tu corazón. El espectáculo empieza por el final porque ya conocemos...

Cenizas

Castigo de un momento que se esfuma con un poco de viento. A la orilla del mar, mezcladas con la arena, desde aquella roca alta lanzadas mis cenizas tocan el agua. Y soy feliz. Nado, me mezclo con la sal, con la humedad, Siento la profundidad, veo seres que nunca vi, conozco las mareas y las corrientes marinas, descubro ciudades y personas. Y soy feliz. Soy polvo, ya no sé lo que soy diluida por la inmensidad, estoy en todos lados: ¡Qué maravilla! Soy feliz. Pero no estés triste… No llores, te prometo que volveré, el océano es generoso, iré a visitarte. No estés triste… No llores, te prometo que siempre estaré, la tierra es generosa, vendré a visitarte. No estés triste… No llores, necesito ser libre ¿lo entiendes? Volveré en forma de flor, volveré en la poesía y en el amor ¿me crees? No estés triste… No llores, no puedo verte llorar. Seré el canto de un pájaro, seré el Sol, la Luna… Estaré en tus sueños cada noche… No llores, no por favor, no pertenezco...

Hipnosis

Más tarde dormiré en tus brazos, cuando ya no puedas decirme que no, cuando el sueño te haya alejado de mí. Más tarde apoyaré mi cabeza en tu pecho y sentiré tu alma cantar. Viajaré a ese lugar tibio que me niegas, que ya no quieres conmigo compartir. Más tarde, cuando despiertes y yo ya no esté, sabrás que has descansado bien, pero no imaginarás por qué. Ya no mendigo un amor que no me pertenece, sólo he venido a despedirme. Sin molestar, en silencio, sin derecho quizás pero siempre con sinceridad. Mucho más tarde, cuando por alguna curiosa razón recuerdes mi nombre y percibas que estuve en tu vida, sonreirás. A pesar del dolor hay recuerdos bellos que nadie descubrirá jamás.

Necesito tener un recuerdo contigo

“Siempre te veo, pero nunca llego a ti” Eres un sol, iluminas mis días grises  y me conmueves con tu poesía. Me fascina el mundo como me lo muestras, a veces tus palabras me señalan cosas que creía olvidadas, entonces recupero la esperanza. Extraño tus mensajes. El cielo está revuelto en estos días,  llueve y hay mucho viento. ¿Lo mágico?    Pude caminar bajo la lluvia y dejarme bendecir por el cielo. ¡Fue una liberación! Sentí la calma, como que todo iba a estar bien. De pronto un sueño se hace realidad cuando recupero las palabras escritas en nuestra conexión universal, atados por la rosa de los vientos de la forma más libre pues ella se  expresa en el amor. Sólo anhelo escucharte, recuperar el sonido de tu voz, el timbre, el tono y la intensidad. Abrazarte fuerte para tenerte siempre conmigo pero que seas libre para volver a volar. Necesito recordar las sensaciones que me provocaba estar a tu lado, los sentimientos y emociones en...

Las líneas de tus manos

Me agrada tocar las líneas de tus manos. Te dan cosquillas cuando lo hago y casi siempre me encierras con tus dedos largos en el centro de tu palma. Algunas líneas se extienden más que otras pero todas son hermosas, profundas, intensas… Eres muy manual y estás lleno de cicatrices por cortes y quemaduras, de marcas de trabajo duro. Me fascina tocar los callos de tus dedos, cada centímetro guarda un secreto. Tu piel está tan seca que parece imposible que todavía sientas. Sin embargo reconoces lo que te rodea con tus manos, distingues texturas, formas y espacios. Creas mundos como otros artistas lo han hecho antes, pintores que retratan, escultores que plasman, arquitectos que diseñan, bailarines que vuelan… Me fortalece tenerte, compartir nuestros saberes, experiencias y momentos importantes. Me satisface tocar las líneas de tus manos porque sé que son también las mías. http://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-27505

Nariz

Quiero abrirte la boca con mi nariz, atropellar tus labios con los míos, besarte suave y exigente después, mostrarte lo que persigo hacer. Sueño con el lóbulo de tu oreja izquierda, imagino su sabor y su textura. Oigo tus gemidos, siento el calor que sube por mi ser y seco el sudor que escapa por tu frente. Recorro a besos tu mejilla mientras tu pasas la mano por mi espalda. Huelo tu intención en tu piel, en la yema de tus dedos y en tu pecho. Desconozco el límite entre nosotros. Tu corazón late al mismo ritmo que el mío. Creo que después de morir, resucito, una y otra vez revivo, regreso y lo pido, ruego porque sea verdad y estés conmigo.

En el instante invernal

¿No te da frío verme? Al lado de la chimenea, cubierta por una gruesa manta. Allá afuera está la nieve que se ve a través de la ventana. Tú sonríes y me desarmas. ¿No te da frío verme? Temblando, preguntando por qué tardabas. Cierras la puerta lentamente y no me hablas. Te acercas y me quedo sin palabras. ¿No te da frío verme? Te sientas a mi lado y me recorres con la mirada. No puedo moverme. Me abrazas. Lo dices en mi oído y luego callas. “No, no me da frío”.