Gritos, muchos gritos, de repente en la tarde, una niña espanta los pájaros y alerta mis sentidos. ¿Se trata de un capricho incumplido, o la falta de lo necesario? Silencios, tantos silencios que escuecen las tormentas cuando surgen de repente los truenos de la gente que se enfurece reclamando lo justo y evidente. Gritos, muchos gritos, escándalos callejeros, miradas, pancartas y niños, niños que no pueden ir al colegio, padres en desahucio... Silencios, demasiados silencios, muertos ahorcados los viejos, saltos a la nada los humanos que abandonan toda esperanza al blanco patio de su descanso. Pero todo sigue ahí, igual, parecido para luego ser peor, no hay castigo para el ladrón ni perdón para el olvido. Ruleta rusa de ocasiones, se trata de elecciones que todos quieren ganar, tener, guardar y volver a triunfar, pero con las manos ensangrentadas sólo se ve un color: todo o nada.