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Mostrando las entradas etiquetadas como noche

Soledad en el río

Mis manos están vacías, mi corazón raro palpita... Tan profunda, tan eterna, que se mete en las entrañas y camina. La noche está presente en mi sonrisa, en mi sonrisa callada y escondida. Mis manos están vacías, mis ojos cansados, mi humor me limita, pone vallas a mis ansias de artista. Tan profunda y entrometida que me provoca gula y ansiedad, a su mesa la noche me invita y yo accedo, inconsciente, accedo a mi pérdida. Mis manos están vacías, mi mente está dormida, pero yo quiero tomar la iniciativa y callar los temores que la oscuridad incita. ¡Ven Luna! Pon luz a mi vida. ¡Refléjate en el río para que pueda ver tu insignia! Pero la Luna no aparece, no aparece, no aparece, porque yo debo ser ella y brillar por mi misma.

Escalofríos

Escalofrío la noche sin ti, el amanecer sin fin, la mañana corta, la tarde larga, el presente incierto, la mirada vacía, el sentimiento oculto, la guerra declarada... Escalofrío el día sin ti, el atardecer sin fin, la medianoche corta, la madrugada larga, el pasado olvidado, la mirada lejana, el sentimiento confuso, la guerra a sus anchas... Escalofrío la vida sin ti, la tierra seca o ahogada, el bosque quieto o quemado, el cielo gris, contaminado, el hermano frustrado, como acabado, la desesperación de las horas rotas y el camino cortado... Escalofrío tu mano colgando esperando monedas caer, el niño robando para comer, la niña obligada a correr y tu, listo para matar. Escalofrío tu, escalofrío yo. ¿Tanta injusticia dónde nos llevará?

Celebra

En tu nido, chiquito despierta un pío pío hambriento de vida y de calor universal. Amarillo como el Sol, tierno como la Luna el río canta su melodía para que duerma la noche un poco más a su pequeño. Poderoso, así recién nacido acumula el deseo de amar y volar por el alto cielo, lleno de sueños el polluelo. Eterno como el tiempo, el comienzo de una generación ya pasaron dos años y él no pierde devoción por ser el dueño de tu corazón y del mio. TE AMO

Vientre

Pedazo de noche que acuna mi vientre, estrella chiquita que crece y crece. Esperanza en el presente fabricando sueños para su suerte. Agua que acoge y guarda simiente, cosecha de vida, racimo de vid fruta fresca que huele mientras canto y soy feliz. Reflejo de Luna, rayo de Sol, río que moja, puente que lleva, tres o cuatro horas y te veré otra vez. Palpito de cuna arrullo de mar mientras la boca suena, la mano da calor. Pedazo de noche que guarda mi vientre algún día llegará tu caricia, verso de poesía creciente que poemiza sobre tu llegar.

Voz de noche

Entonces ella suena, en silencio se queda, sin ruido mientras canta una sirena sobre la roca que toca el río. Suena la noche, suena negra oscura, imperceptible para oyentes apurados bajo la Luna. Suena en busca del Sol, del oído de la muchacha y del chico tornasol. Suena para la sonrisa de un niño que esta noche conoció las estrellas y soñó con el amor.

Un sueño sin bostezo

Me gustaría recibir un sueño dormirme entre los brazos del Sol luego de dejarme acunar por la Luna. Parpadeo dormida pero el descanso no llega, me gustaría recibir un sueño una noche como ésta. Tiemblan mis ojos, se sacuden mis manos es un momento de tormento, me gustaría recibir un sueño luego del llanto de mi pequeño. Avanza la oscuridad, se ennegrece la sombra desaparece ese poco de luz que regalaba la puerta entreabierta. Me gustaría recibir un sueño no más el amago de un bostezo uno de verdad, que esté junto a mí cada vez que despierto. Un sueño...

Las noches también lloran

Se arropan de estrellas y se esconden detrás de la Luna. ¡Qué amable que les deja su sombra! ¡Qué grande que les calma las angustias! Se oscurecen para que nadie las vea, se escapan de la vista de transeúntes, se escabullen… Pero las noches también lloran. ¿No has oído el viento a medianoche? ¿No has sentido el trueno en tus entrañas? Las noches también lloran. Lloran cuando ya no las miras, cuando pasa tu vida y de ellas te olvidas. Lloran cuando no oyen tu risa, cuando el día se ha llevado tu alegría. Lloran cuando corres sin saber a dónde y ellas no pueden alcanzarte. Lloran cuando te pierdes y ya no logras encontrarte. Las noches también lloran ¿Por qué no haces que rían?