Me acuerdo de ti y no me gusta esta forma de recordarte, quieta, apática, indiferente, como caída, inerte, casi triste de tan diferente a lo que solías ser. Me acuerdo y no me apetece, ésa última mujer que vi no eras tú, ésa no eras tú, no era ni la décima parte de ti, no eras tú. Tú eras alegre y vivaz, te gustaba jugar a las cartas y silbar, te agradaba el sol, el francés, y descansar en el pasto verde, sentir la tierra y recordar nombres y ciudades, casi personajes de tanto tiempo al pasar. Me acuerdo de ti, ahora sí, como esa que tomó mi mano una noche y me acompañó a dormir, la que se quedaba al lado de la cuna para llevarme a París, a Bruselas y a Berlín, a donde yo quisiera ir, en paz. Te echo de menos.