Es cierto, rodeada de gente me he sentido sola, rodeada de silencio me he sentido acompañada. Esa ausencia de sonidos es imaginaria, una manera de decir que no hay personas a pocos metro de mi. Un espacio vacío nunca lo he experimentado, sería inhumano. Te oigo a través de la pared, a través de la ventana. Sé que más abajo, allá en la calle gritan niñas y niños que juegan, hablan hombres y mujeres, sienten los seres emociones que no puedo explicar, que soy incapaz de describir. Te oigo desde una silla de madera, escribo una trás otra las letras en un teclado automatizado. Suena una música improvisada la primera vez, y luego una y otra, indefinidamente hasta que termino de componer mi propia obra. Te oigo, aunque a veces quisiera no hacerlo, aunque a veces te echo tanto de menos que pierdo el tiempo imaginando. Te oigo, y así como vivo también muero resucitando sueños y trayendo de un viaje casi ajeno momentos que no me parecen míos pero que has decretad...