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Mostrando las entradas etiquetadas como vientre

6 meses

Mi mano te busca a través de la piel, te interpela, te pregunta, te habla esperando una respuesta cualquiera, sencillamente sincera. Mi mano te acaricia,  te escucha, te siente descubrir el mundo en tus vueltas y giros vivos, te estimula con palabras mudas. Mi mano te añora cuando duermes, cuando no respondes a su llamada el silencio se hace eterno, la alegría del reencuentro es mágica. Mi mano es atraída por mi vientre, allí donde habitas desde hace seis meses. A mi pequeño garbancito

Promesas

Lanzadas al viento, no importa quien las escuche, lo importante es que las crea. Atraviesan esperanzas, motivan, mueven, hasta que caen, derrumban sonrisas y hunden... Hunden los sueños, las vibraciones y los sentidos, hunden las caricias aterciopeladas que gritaban los niños. Pero no. Las promesas lanzadas al viento son escaparates, muestras de éxito, quizás no sean reales, pero son posibles, por eso son importantes. Yo quiero promesas sinceras, de ésas que tienen caderas para adaptarse a quien las espera. Yo quiero promesas verdaderas, de ésas que movilizan la Tierra para hacerla más bella. Yo quiero promesas, promesas lanzadas al viento, promesas que me encuentren antes de que muera.

Vientre

Pedazo de noche que acuna mi vientre, estrella chiquita que crece y crece. Esperanza en el presente fabricando sueños para su suerte. Agua que acoge y guarda simiente, cosecha de vida, racimo de vid fruta fresca que huele mientras canto y soy feliz. Reflejo de Luna, rayo de Sol, río que moja, puente que lleva, tres o cuatro horas y te veré otra vez. Palpito de cuna arrullo de mar mientras la boca suena, la mano da calor. Pedazo de noche que guarda mi vientre algún día llegará tu caricia, verso de poesía creciente que poemiza sobre tu llegar.

En vientre

En medio del vientre, más abajo del ombligo, el dolor se extiende sin pedir ningún permiso. Palpita, irrita inconsciente no se limita y retuerce las tripas. En medio del vientre, lucha de poderes entre la ansiedad de verte y esta sensación permanente. Grita y grita ni el calor calma su garganta quema y desgarra, se acrecenta en cada palabra. En medio del vientre, allí donde confluyen los seres, donde crecen inocentes y duerme un amante.

Tu boca y mis manos

Sueño con tus manos en mi vientre, con tu boca en mi ombligo, alguien de lejos me pregunta “¿Qué haces?” Sueño con tus manos en mi cara, con tu boca en mis labios, alguien de cerca me dice “Te extraño” Sueño con tus manos en mi cintura, con tu boca en mi cuello, alguien, siempre el mismo exclama “¡Te amo!”