lunes, 25 de enero de 2010

Azul profundo

Perdida en tus ojos cuando miro el mar,
en el hallazgo del cielo en tu voz,
en el alcance de la poesía en una estrella,
en la calzada que me llevaba a tu morada.
¿A dónde me estaba dirigiendo?

De rodillas avanza la lluvia
cuando caen las gotas apuradas por alcanzarte.
Más corres, más te persiguen,
el viento insiste en la dirección contraria.
Yo sólo quiero besarte la boca.
¿Es tan evidente que ahora soy agua?

Perdida en la luz  de la vela sobre la mesa,
se ha ido el sol y la Luna no salió.
Sentada en mi cabaña te recuerdo.
Me toco los labios ansiosos y cierro los ojos.
La llama se mueve, una brisa ha entrado en la casa, danza,
sigo su movimiento con la cabeza y elevo los brazos.

La música se detiene y miro el silencio.
¿En qué estaba pensando cuándo pasaste por esa puerta?
No veo a nadie, pero estás presente
en el perfume de las flores silvestres
y en la sal que colecciono de las arenas llenas de almejas.

El ritmo vuelve, me levanto de la silla y sonrío.
Baila conmigo amor, es medianoche.
Concédeme esta pieza aunque por una hora.

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