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No somos poesía

Yo creía en la poesía de tus labios, de tu corazón.
Creía en el cantar de nuestro amor que resultó ser solo mío.
Me aferraba a la esperanza de algo puro
y ahora me deshago en pétalos negros.
Ha muerto la rosa de los vientos.

Yo creía en las mañanas anaranjadas y en las tardes violáceas.
Creía en el trascurrir de un día nuevo
anclado en proyectos y deseos,
en sueños compartidos y en los propios.
Me abrazaba a la ilusión de conocer quien eras
y ahora me despojo en pétalos negros.
Ha muerto las rosa de los vientos.

Yo creía en la brisa del mar y en tu abrazo mojado.
Creía en la melodía de tu corazón agitado
y en tus manos calientes sobre la arena
pintando recuerdos juntos en la forma de las nubes.
Me hundía en el sentimiento más inocente y
ahora me extermino en mis últimos pétalos negros.
Ha muerto la rosa de los vientos.

Yo creía en lo imposible.
Creía en la nada como lienzo para el todo.
Creía en ti. Creía en mi.
No eres poesía, no soy poesía
pero si fuera poetisa te lo escribiría así:
Que el amor se termine
no significa que nunca existió,
sólo que murió como mueren las rosas
cuando ya no tienen una razón.

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Arcoiris

Hay un sueño que palpita en mi corazón
y va y viene, y va y viene,
bombea esperanza a todo el cuerpo
y llena mis ojos de luz. Se borran los colores con la lluvia,
se suben al arcoiris
y se van de paseo.Así me siento. Capaz. Abandono un boceto de ilusiones
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Me invito a crear, a ser yo misma otra vez,
a reconstruir la confianza,
a destruir la inseguridad.Me subo también al arcoiris
y me pongo a admirar:
frente a mí el mundo entero y más.

Mis amigos los pájaros

¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Despiertan al día de su descanso pintan de vida el cielo.
Aunque los vencejos casi nunca detienen su vuelo, ni durmiendo dejan de volar, la noche tiene un silencio azulado que no trae más que paz.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Su canto se acerca, se aleja, varía con cada intención.
Hablan entre ellos, gozan de su libertad, disfrutan del verano con volteretas, me invitan a volar.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Entre la emoción de las golondrinas y los aviones, también se cuela la bienvenida de la cigüeña a su pareja que trae la comida para ella y sus cigoñinos.
Desde el balcón de mi casa, cerquita del río Tajo, miro los restos de puertas, torres y murallas que estaban en el origen de mi ciudad, Talavera, y admiro como mis amigos queridos, hacen sus nidos, sus casas y reinventan la historia.


Juntas, unidas

Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Algunos intentan engañarme
haciéndome creer que soy libre,
que puedo elegir, que puedo andar,
que debo correr sin miedo,
sólo para darles la oportunidad de disparar. Otras me aterrorizan
apuntándome la cabeza con una escopeta,
o desde lejos, un punto rojo indica mi frente,
me invitan a quedarme quieta,
a callarme y a obedecer,
a ser sumisa, preferiblemente tonta. Por allí, entre los árboles,
alguien me hace señas.
¿Cómo alcanzarle sin moverme? Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Y todas empezamos a gritar,
aturdiendo al enemigo,
no sabe lo que decimos,
sólo le molestamos
lo suficiente como para desaparecer
sin que se acuerde de nosotras. Nos escondemos. Nos defendemos.
Sin violencia, con estrategia.
Nos preparamos. Nos preparamos. La justicia está más cerca.