martes, 9 de febrero de 2010

Simbiosis


Me deshago en esa lágrima que escapa llamándose rocío,
te extraño en esa mentira apañada en costumbre,
en aromas, en colores,
en sentidos excitados por la fortaleza del cariño.

Te extraño en la forma del sol,
en la dureza de la tierra, en el frío del mar,
en la acidez del vino
porque tu hacías que todo fuese distinto y mejor.

A veces me llamabas “Pajarito”
cuando te hablaba bajito
y te cantaba en susurros inaudibles para el mundo,
delicados para nosotros.
Fuente de inspiración,
de momentos nuevos plenos de locura y redención.

Me deshago en esa lágrima que escapa llamándose rocío,
en la excusa perfecta que regala el tiempo perdido,
ese que sigue pasando a pesar de que queramos detenerlo
 y guardarlo inamovible, inmutable, inmortal…

Desaparezco tras la cortina 
que se agita cuando abres la puerta,
me escondo, me escabullo.
Eres un fantasma en mi dolor,
una presencia que me exprime amor
a base de un temor irremediable.

No quiero olvidarte y te evoco en sueños,
pero tu fuiste real y quieres seguir siéndolo.
Este sentimiento se clava
y cada día aumenta la profundidad del agujero.

Me deshago en esa lágrima que escapa llamándose rocío
esas gotas son en efecto mías.
La que ha muerto he sido yo.

1 comentario:

  1. Que lindo es leerte,cuanto lo disfruto.Que lindo es pasar por tu sitio,me raconforta leerte,siempre tan bello todo por eso pasare siempre.Esta vez llego desde Cuentos y Orquideas y de paso invitarte a leer un nuevo cuento,espero te guste y sea de tu agrado.Mucha luz y hasta pronto...

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