jueves, 11 de marzo de 2010

Espejo

En el tren he visto su reflejo en la ventana,
demasida luz en el vagón
contrastada con la oscuridad de la noche.

Estaba distraida, enfocada en sus pensamientos,
dejándose llevar por hilos invisibles de inercias y apegos.

Concentrada en el espejo improvisado creado por la noche
se arreglaba su pelo enrulado.
Recién salida del trabajo, cansada,
un poco desordenada en el último día de la semana.

De pronto me miró, pero no me vio observarle.
Mis ojos se fueron a otra parte,
a esa niña acurrucada en el regazo de su madre,
dormida, tranquila, a salvo.

Luego una pareja subió.
Tomados de la mano se apoyaron
en la puerta del lado opuesto a la entrada.

Los escrutinio.
Él está frente a ella y me impide verla.
Parece que se besan
y luego sí que percibo el rostro sonriente de ella.
Se come un bombón y lo mira fijamente.
Se ríe y él vuelve a esconderla.

Miro frente a mi. No hay nadie.
Nadie que sepa lo que hago, lo que siento.
Soy una mujer escondida en un tren,
una mujer que observa el tiempo,
que busca disfrutar de su viaje
en el reflejo de una ventana
contrastada por la oscuridad de la noche.

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