lunes, 10 de mayo de 2010

Mi hija, Arena

Soy la Luna y he tenido una hija con el Mar. Se llama Arena y tiene un alma infinita.  Recorre la Tierra y a veces se refleja en el Cielo, se confunde con las Nubes y perfuma el Viento.

Arena, que es tan jovial como su padre y como yo, me ha pedido que les hable de ella. Hoy está triste, se siente sola y le duele la sal. Como madre deseo que sea feliz, pero no quiere contarme que le pasa, quizás si ustedes le preguntan ella se los cuente.

-         ¿Qué te pasa, Arena?- mira como estas personas se preocupan como yo por tu bienestar.

Arena, que es tan espontánea como su padre y como yo, me ha pedido que les hable de ella. Hoy está triste, se siente observada y le duele la sal. Como madre espero que tenga sueños y se entregue a la libertad de cumplirlos, pero no quiere contarme que le pasa, quizás si ustedes le preguntan ella se los cuente.

-         ¿Qué te pasa, Arena?- mira como estas personas se preocupan como yo por tu bienestar.

Arena, que es tan curiosa como su padre y como yo, me ha pedido que les hable de ella. Hoy está triste, se siente furiosa y le duele la sal. Como madre anhelo que enfrente sus miedos y luche por la verdad,  pero no quiere contarme que le pasa, quizás si ustedes le preguntan ella se los cuente.

-         ¿Qué te pasa, Arena?- mira como estas personas se preocupan como yo por tu bienestar.
-         No me pasa nada mamá, sólo que anoche volví tarde a casa y no pude entrar. Papá estaba muy lejos y tú no saliste a iluminar.
-         Ya sabes que hay normas que cumplir, Arena.
-         Lo sé, mamá, lo siento. Sólo quería quedarme hablando con el Sol, pero él se quedó dormido.

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