lunes, 14 de junio de 2010

Eco

Cesé de oírlo pero él no dejó de sonar,
a medida que el tiempo se vuelve a escapar o regresa
no lo puedo atrapar, tan rápido, tan difuso,
nunca lo puedo recuperar.

Cesé de oírlo y aún así no me pude salvar,
él continuó su camino, no pude volver a empezar.

Sigue sonando al mediodía, a la medianoche, a cada hora.
Cada latido de su segundero rebota en mi oído.

Sigue sonando, aunque lo detengan, sigue sonando.
Aunque lo cambien, lo limpien,
lo ajusten, lo quiten… Sigue sonando.

Cesé de oírlo, ya no sé si fue porque perdí la audición
o porque se lo llevaron pero sé que sigue sonando
porque la gente, como todo lo demás, sigue cambiando. 

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