martes, 9 de noviembre de 2010

Porque es tan fácil amarse y tan difícil asumir el enfado

Me mira de frente y me desvío.  Me busca y me someto.
Se planta aquí y entre nosotros no circula el aire, me ahogo.
Me alejo. Me persigue.
Su mirada me dice que me ama pero que está dolido.
Su boca permanece cerrada.

Me angustio, tiemblo y lloro. Me desespero y le abrazo.
Él también llora y me besa. Me consuela y me acaricia.

Le miro de frente y se desvía. Le busco y se somete.
Me planto aquí y entre nosotros no circula el aire, se ahoga.
Se aleja. Le persigo.
Mi mirada le dice que le amo pero que estoy dolida.
Mi corazón le habla en voz baja.

Se angustia, le exijo una respuesta. Me abraza y llora.
Yo también lloro y me aferro a su pecho.

Nos pertenecemos, nos incluimos, somos uno.

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