domingo, 30 de octubre de 2011

Exponencial

Te amo
desde que descubrí tus ojos
y conocí tu bondad.

Mucho
desde que me abrazaste por primera vez
y percibí tu ternura.

Demasiado
desde que nos besamos
y aprendí a disfrutar de tus detalles.

Indescriptiblemente,
de forma exponencial
desde el instante que compartí mi libertad.

Te amo
no puedo ni quiero evitarlo.
Tanto,
que no conozco la gloria si no es a tu lado.
Siempre, desde antes y después.

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