martes, 18 de junio de 2013

La pobreza humana

Ojalá nunca me pase,
no me cabe en la cabeza
tanta indecencia.

¡Sinvergüenza!
Que dejas sin comida la mesa
de las personas que alimentan
tu riqueza.

Que confundes tu abundancia
con el bienestar de tus certezas,
abandonando a su suerte
a quien sobrevive de  tus promesas.

¡Sinvergüenza!
Que traicionas la justicia y la igualdad
apoyándote en la pereza
de tus ojos cerrados
y en la indiferencia hacia la necesidad ajena.

No reniego de la fortuna
obtenida con honradez
sino de la culpable de las miserias,
anfitriona de hipotecar las vidas de las personas,
a cambio de una moneda.

Reniego de la fortuna que se acumula,
se esconde, se blanquea,
de la que esquiva su responsabilidad
de pertenecer a una comunidad
a la que debe su existencia.

Reniego de ti, egoísta ambición humana
que restas oportunidad
a quien simplemente quiere ser alguien.

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