lunes, 5 de enero de 2015

El niño de las hojas

El niño con hojas en las piernas 
que extendía los brazos al sol
nació de un deseo,
el más puro y sincero,
el más profundo.

Salió de una caja enterrada en el jardín,
mitad árbol, mitad humano,
el niño con hojas en las piernas 
que extendía los brazos al sol.

Dibujaba, retrataba,
tal como lo hacía su madre,
hablaba sin tapujos, sin prejuicios
sólo huía de sus temores,
de los miedos aprendidos.

Amaba el arte, la música, el ritmo,
la risa de las personas, los desafíos,
amaba la vida, la tierra y la nobleza,
tal como era su padre.  

El niño con hojas en las piernas 
que extendía los brazos al sol
repartía esperanza y coraje,
convertía los sueños en poesía,
y la poesía en realidad. 

Nació de un deseo,
el más puro y sincero,
el más profundo,
el niño con hojas en las piernas 
que extendía los brazos al sol.

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