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Conciencia

Yo que voy por esa ruta aturdida por el olor de las otras flores,
incómoda por la asfixia de la soberbia y la injusticia.

Yo que voy acorralada por el tumulto simultáneo
de las doscientas formas de acomodarse
 y quedarme sometida a una sola.

Yo que me estiro apresurada
por volver a posicionarme
dos veces y media al mes y unos segundos.

Yo que me miro en el espejo de esa multitud asustada
por su propia fuerza, por la dictadura de la conciencia
y el descubrimiento de la identidad.

Yo que sé como estar derecha siempre voy encorvada,
con gafas y desconfiada de la desconfianza.

Yo que amanezco a las cuatro de la mañana
y duermo a las tres cincuenta y cinco.

Yo que me precipito por no comer
 y que te lo lleves todo.

Yo que te miro sin entenderte pero intento proteger
un espacio que ni siquiera te pertenece.

Yo que reavivo la esperanza de los mortales
en un mar embravecido.

Yo que escribo poesías para que los marinos
los lleven a sus amadas.

Yo que sin ti no tengo dirección, pero sí sentidos.

Yo que hoy muero porque no comparto más tus motivos,
resucitaré en un ser distinto
capaz de ser crítico y de llevarte a juicio.

Volveré inesperadamente en formas
que no crees posible y te haré libre,
libre de tu tormento y del mío.

Volveré para demostrarte lo que digo,
yo también soy tu reflejo.

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Arcoiris

Hay un sueño que palpita en mi corazón
y va y viene, y va y viene,
bombea esperanza a todo el cuerpo
y llena mis ojos de luz. Se borran los colores con la lluvia,
se suben al arcoiris
y se van de paseo.Así me siento. Capaz. Abandono un boceto de ilusiones
y limpio mi alma de negativas emociones.
Me invito a crear, a ser yo misma otra vez,
a reconstruir la confianza,
a destruir la inseguridad.Me subo también al arcoiris
y me pongo a admirar:
frente a mí el mundo entero y más.

Mis amigos los pájaros

¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Despiertan al día de su descanso pintan de vida el cielo.
Aunque los vencejos casi nunca detienen su vuelo, ni durmiendo dejan de volar, la noche tiene un silencio azulado que no trae más que paz.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Su canto se acerca, se aleja, varía con cada intención.
Hablan entre ellos, gozan de su libertad, disfrutan del verano con volteretas, me invitan a volar.
¡Qué bonito suenan los pájaros! ¡Qué bonito! Entre la emoción de las golondrinas y los aviones, también se cuela la bienvenida de la cigüeña a su pareja que trae la comida para ella y sus cigoñinos.
Desde el balcón de mi casa, cerquita del río Tajo, miro los restos de puertas, torres y murallas que estaban en el origen de mi ciudad, Talavera, y admiro como mis amigos queridos, hacen sus nidos, sus casas y reinventan la historia.


Juntas, unidas

Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Algunos intentan engañarme
haciéndome creer que soy libre,
que puedo elegir, que puedo andar,
que debo correr sin miedo,
sólo para darles la oportunidad de disparar. Otras me aterrorizan
apuntándome la cabeza con una escopeta,
o desde lejos, un punto rojo indica mi frente,
me invitan a quedarme quieta,
a callarme y a obedecer,
a ser sumisa, preferiblemente tonta. Por allí, entre los árboles,
alguien me hace señas.
¿Cómo alcanzarle sin moverme? Mi corazón llora
mientras mi garganta sangra
de tanto gritar.Y todas empezamos a gritar,
aturdiendo al enemigo,
no sabe lo que decimos,
sólo le molestamos
lo suficiente como para desaparecer
sin que se acuerde de nosotras. Nos escondemos. Nos defendemos.
Sin violencia, con estrategia.
Nos preparamos. Nos preparamos. La justicia está más cerca.